QUE LEO
Por Cinépata
Citas de cine | Un libro Que Leo
Cinépata, UFO Jeans y Librería Que Léo presentan “Citas de Cine” de Lídice Varas, un libro Que Leo que no puedes dejar pasar.
Por Cristóbal Bley
Hermosos Perdedores: El don de la vida
de Fernando Vallejo. Con un tono teatral anticuado y poco cercano, la amargura —que podría ser chistosa sin problemas— se torna lánguida y repetida, y la poca luz que se asoma entre la quejumbre senil se disipa rápido y sin ninguna permanencia.
Por Cristóbal Bley
Hermosos Perdedores: Road Story
de Alberto Fuguet y Gonzalo Martínez, un trabajo en conjunto impecable. Un silencio que se ve, un viaje que se vive, un libro que se mira.
Por Cristóbal Bley
Hermosos Perdedores: Crónicas de un subnormal para gente inteligente
El mundo es raro. O por lo menos, más raro que normal. Incluso: es más chistoso que trágico. O esa es la impresión que queda después de leer Crónicas de un subnormal para gente inteligente de Werne Núñez.
Por Cristóbal Bley
Hermosos Perdedores: Ocio
de Fabián Casas. El retrato certero de un nadista, un hacedor de nada que se resfría en invierno por el frío y también en el verano por el calor, que escucha siempre los mismos discos, que lee pero no tanto y que escribe pero poco.
Por Cristóbal Bley
Hermosos Perdedores: Caja negra
de Álvaro Bisama deja de ser un libro en cuanto uno lo abre y se transforma en su título: un lugar oscuro en el que da miedo meter la mano —pero la metemos igual.
Por Cristóbal Bley
Hermosos Perdedores: Sobre cosas que me han pasado
de Marcelo Matthey es un libro que miente. Es falso. Totalmente: a su autor nunca le pasó nada, pero de la nada, genera algo.
Por Cristóbal Bley
Hermosos Perdedores: Brillante como una cacerola
de Amélie Nothomb. Leerlo es rápido, los cuentos son cortos, la impresión instantánea: un libro tan oscuro como el mundo.
Por Cristóbal Bley
Hermosos Perdedores: Una historia en bicicleta
de Ron McLarty. Smithy nunca supo qué tipo de persona quería ser. Ni siquiera estaba seguro de querer dejar de ser la que era. Pero como si fuera necesario: en la vida —aprendió el buen Smithy Ide— el que sabe pierde.










