septiembre 11, 2014

Artículo parte de las sección: Latam

Las niñas Quispe

Escrito por

Etiquetas: , ,

 

El aislamiento y la soledad, el sentimiento de pérdida, de que algo está por desaparecer, por extinguirse… todo esto se respira honda y lánguidamente desde el comienzo y hasta el mismísimo final de la película, como los resuellos de una agonía insoslayable. Tal vez ello se deba a la vastedad de los áridos parajes del altiplano chileno, a la fotografía de Inti Briones o al soplo inmutable del viento, que aquí es un sonido vacío, de muerte. Pero claro, seguro se deba a esas tres cosas y a varias más que ahora se me escapan, las que fueron armoniosamente conjugadas y te atrapan y sumergen en una atmósfera lúgubre.

 

En un mundo sin sonrisas, donde reina la amargura, donde la monotonía todo lo invade y pisotea cualquier atisbo de florecimiento, transcurre la pequeña historia de estas tres hermanas; estas “niñas” que –unas más, otras menos– hace muchos años dejaron de serlo, si acaso alguna vez lo fueron. Pero bueno, el caso fue conocido en la prensa con la palabra “niñas” y así se reutiliza aquí, tal vez para barnizarlas con una capa de inocencia de la cual carecen, o tal vez para subrayar su condición de víctimas de los cambios en el entorno que terminaron por aplastarlas. Tiene sentido, creo.

 

Ellas pastorean a sus animales, y con su leche elaboran quesos que truecan por otros productos si algún comerciante se anima a aparecer. Y viven así, día a día, haciendo lo que siempre han hecho, lo que sus antepasados de la etnia colla hacían, viviendo de la única forma que saben vivir estos personajes de los cuales mucho no sabemos y de los que la película, con muy pocos textos y menos diálogos, solo nos da unas pálidas pistas. De la cultura de este pueblo indígena tampoco conoceremos mayores detalles, más allá de lo ya mencionado y que viven en la precariedad de sus rucas. Pero da un poco lo mismo, esto no es un documental, supongo. Aunque a veces lo parezca.

 

Basada en hechos reales. Algo así reza en el material promocional y algo así sale apenas comienza el filme. A partir de estos “hechos reales” ocurridos en 1974, en los ochenta se estrenó una obra teatral (con mucho texto, enhorabuena) cuyo gran éxito se mantiene hasta la actualidad (Las Brutas, de Juan Radrigán, que da pie a la película. Curiosa la diferencia en la elección de palabras, “brutas” y “niñas”). También se hizo un documental de unos 30 minutos (Octavio Meneses, 2008), se inundó la crónica roja en esos días aciagos y hasta se escribieron poesías en su nombre. La pregunta, entonces, surge sola: ¿por qué volver a revisitar estos sucesos? ¿Para qué hacer una película con ellos? ¿Para qué hacerla ahora, hoy? Y bueno, por qué no. El cine es un lenguaje totalmente distinto, una misma historia puede tener mil miradas. Así, el director Sebastián Sepúlveda, en su primer largometraje de ficción (ya había tocado el tema del ocaso de una cultura en el documental El Arenal), se centra en la femineidad reprimida de unas mujeres marchitas, analfabetas y reacias a cambiar su forma de vida y cómo esta forma de vida, triste y dura, se termina, se va apagando al enfrentar la modernidad.

 

LNQ Afiche V5
 

Tras una ley dictada por Pinochet, los pastores de esta remota localidad se ven obligados a vender sus animales y mudarse a alguna urbe de la zona, por allá por Copiapó. El Copiapó de 1974. Y todos se van y venden sus animales, menos las hermanas Quispe. No se quieren ir y no se van nomás. Son las únicas que no se van y ahí se enjambra su crisis existencial pues, si no hacen como los demás, van a llegar los carabineros a matar a sus cabras y ovejas, y sería todo.

 

Ellas son interpretadas por dos grandes artistas (Catalina Saavedra y Francisca Gavilán) y por una sobrina “real” de estas mujeres (Digna Quispe), como para darle más naturalidad, lo que en unas escenas resulta y en otras no tanto. A la postre, no es necesario conocer previamente a las actrices para darse cuenta de quiénes lo son y quiénes no, y algunas cosas se sienten impostadas. La idea de que las Quispe hubiesen sido interpretadas sólo por no actrices, personas de allá, con sus rostros curtidos e implacables, resulta tentadora. Aunque quién sabe cómo hubiese terminado aquello: pensándolo bien, es sumarle otro riesgo más a un filme que ya es muy arriesgado.

 

Tras su aplaudido paso por el circuito internacional, finalmente la película llegó a Chile. Pero no es una obra urgente, una que te hable del hoy o de sentimientos universales… aunque no tiene por qué serlo, no es requisito de nada, quizás. Aun así, resulta tan aislada como el lugar donde se filmó (a 4.000 metros de altura, en la misma ruca de las niñas, en la misma piedra…), y podría haber sido filmada muchos años atrás o muchos años en el futuro, y el efecto sería más o menos el mismo. Es un relato testimonial, una película seria con mayúsculas (muy seria), con personajes de los que sólo logramos conocer pinceladas y con los que, en último término, no nos podemos identificar ni logran emocionar o conmovernos, no nos hacen vibrar. Y menos si uno ya conoce el desenlace. Al final, no nos importa lo que les ocurra o no les ocurra ni cómo les ocurra.

 

Dejando esto aparte, la experiencia estética que se vive dentro del cine con Las niñas Quispe es deslumbrante y se agradece. Es de primerísimo nivel y su calidad cinematográfica sobrepasa por mucho el nivel de lo que suele atiborrar la cartelera local, lo que también se agradece. En conclusión, los amantes irrestrictos de lo que en algunos sitios se clasifica como Art House & International, van a quedar maravillados, alucinados. Porque este filme es muy Art House y muy International. Ideal para ciertos festivales. Veremos cómo envejece.

 

  • Claudia Leclercq

    Pues, tengo curiosidad. La inmensidad del desierto que tan desierto no es, los colores, las montañas. Todo es tan diferente de donde vivo que una película de este tipo da la sensación de viajar. No creo que iría al cine para verla, pero tal vez sí la alquilaría si la compran en la videoteca de mi pueblo. De la historia, actores y demás, tendría que verla para decir algo.

  • Seba Lara

    La verdad que a mí no me gustó la película, rescato la fotografía (aunque la vi en una proyección oscura), pero creo que no se logra transmitir nada al espectador más allá de la soledad y aridez del desierto. No llegamos a conocer bien a los personajes, ni su rutina diaria, ni el impacto que tuvo su historia tras el desenlace. La incomodidad que se logra en el espectador no me parece agradable como sucede con otras películas. Creo que esta historia debió quedarse como un documental y nada más, quizás un cortometraje, y eso.

  • Claudia Leclercq

    “Ideal para ciertos festivales”. Ay, ay, ay. El afiche, el título y que esté Catalina Saavedra son ganchos. A ver si mañana leo el artículo completo. Sobre los sentimientos universales o urgencias eso es bastante relativo no?

ARTÍCULOS RELACIONADOS