diciembre 16, 2012

Artículo parte de las sección: Circuito

Inedit 2012: Shut up and play the hits

Escrito por

Etiquetas: , ,

 

Competencia Internacional
Dirección: Dylan Southern, Will Lovelace
País: Gran Bretaña
Año: 2012

 

Es una pena cuando el fervor que uno siente hacia una banda interfiere a la hora de hacer un raciocinio crítico en cuanto a la calidad de película que dicha banda ha hecho. Esta película es deficiente, puede que la banda LCD Soundsystem no lo sea, pero Shut up and play the hits si lo es. Se trata de una película pobre en argumento, plana, y sobre todo pretenciosa.

 

Es el mes de abril del 2011, la banda de James Murphy, LCD Soundsystem, se apresta a realizar su último concierto, se despiden, se termina una banda que comenzó el 2001 con Murphy -productor, DJ, músico y dueño de su propia sello discográfico- a la cabeza. Una banda idolatrada por miles de fans y que siempre contó con el respaldo de la crítica. ¿Por qué se acaba esto? Porque Murphy tiene miedo a envejecer. Él mismo lo dice. “Cada vez que nos íbamos de gira, terminaba con más canas. El único par de años que no hicimos gira. No envejecí nada, me quedé igual”. O sea, dice que quiere dedicarse a otras cosas, quiere tener hijos y hacer otras cosas. Como si tener hijos y dedicarse a la música fueran dos cosas imposibles de hacer simultáneamente.

 

En fin, la película básicamente es un eterno intervalo entre el concierto –se muestran las principales canciones completas– y una entrevista que le hacen a Murphy la semana antes al concierto. También vemos algunas escenas de backstage y momentos de la vida de Murphy, como el sacando a su perro o haciendo café. Eso es todo. Un concierto, una entrevista y algunas tomas y sería, y esto dura 108 minutos. O sea, si sacamos todas las canciones del concierto y la conversación de la entrevista, en donde da la sensación que habla más el periodista que el mismo Murphy, no nos quedamos con nada. Me disculparán, pero un documental de una banda como ésta se merecía más material que algunas tomas de backstage, una entrevista y las canciones, que sí, suenan y se ven muy bien, pero no aportan en nada al arco del personaje ni a la narrativa de la película. La historia nunca queda del todo clara. ¿Qué opinan los compañeros de banda de Murphy de esta decisión? ¿Él decidió todo sin preguntarle a nadie? ¿Esto es un documental sobre el fin de una banda o sobre una persona que ya no quiere seguir con un proyecto? No lo sabemos.

 

Por lo demás, y esto es lo peor, todas las tomas que no son de la entrevista y menos del concierto, parecieran ser completamente maqueteadas. La cámara nunca pasa piola y queda la sensación de que Murphy está siempre actuando, o por lo menos pendiente de que lo están grabando –la escena donde llora provoca más risa que pena-, lo cual le quita la poca honestidad que pudo haber tenido una película que prometía ser de las mejores del festival y terminó siendo de las más decepcionantes.

 

ARTÍCULOS RELACIONADOS