septiembre 5, 2014

Artículo parte de las sección: Torrentes

A fantastic fear of everything

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El protagonista de A fantastic fear of everything (dirigida por la dupla compuesta por Crispian Mills, Chris Hopewell) le teme a todo. Tiene un temor extremo y delirante, persecutorio y completamente obsesivo. Posee un fantástico miedo a todo lo que existe. Y una muy desarrollada capacidad de establecer relaciones entre hechos y conceptos, saturando los contenidos y las situaciones hasta un punto donde ya no es posible relacionar elementos. Es un enfermo, padece una patología mental. Su comportamiento lo excluye del sistema y afecta sus relaciones sociales, llegando incluso a su círculo más íntimo, bastante enjuto por lo demás.

 

Sucede que su miedo es un problema en la vida cotidiana. Es entonces también una fuga, un escape, una huida silenciosa y –creo– no premeditada. Una trasgresión, nada más.

 

Creo que este tipo, Jack (Simon Pegg), aguardó, atesoró y añoró su locura, se sumió en ella con la excusa de que era la fuente de su creatividad y como forma de distinción social. Lo más probable es que nadie haya tenido el nivel para gozar de su compañía. Entonces, esperó el quiebre, la gran ruptura, the other side; y conforme eso pasaba, también escribió para su sobrevivencia. Ah, claro, disculpen, este sujeto es un escritor.

 

Para cuando se dio cuenta de lo que venía, ya lo había atrapado la locura. La enfermedad se había manifestado e iniciaba su partida de la realidad social. Su fuga, su trasgresión.

 

La etapa de su vida que muestra la película es la más interesante, la de la transición hacia la locura en que el miedo se apodera progresivamente de todos los aspectos de su vida. Pero a veces volvía a la realidad objetiva y, al rato, nuevamente estaba inserto en su propia historia, en su locura y sobre todo en su miedo a ser perseguido, a ser vigilado, a ser asesinado. Miedo a todo.

 
Este personaje fue construido por el guionista Crispian Mills e interpretado por Simon Pegg, un exitoso y multifacético entertainer británico: es actor, guionista, productor, todo un artista. Su actuación en este filme se acerca a lo teatral, un monólogo constante en alto nivel de emoción y desesperación. El rol que todo actor ególatra desea. Todo un examen de escuela.

 

No creo que sea sobreactuado, ¿o sí? No es Jim Carrey, no, en absoluto. No sé ni por qué lo digo. Pero tampoco es Claudio Leal (Alfredo Castro) de Fuga, una actuación magnífica.

 

Jack se desenvuelve en su casa y casi no sale de ella. Está llena de libros, de ropa sucia, de comida desparramada. Probablemente haya muy mal olor y también humedad. Es una casa de locura y autoexclusión que él intenta cuidar de toda amenaza externa. El miedo es tal que incluso dentro de ella –solo, tranquilo y en silencio– se aterra. A veces el enemigo opera dentro de esa casa. Y entonces sombras y objetos toman vida. Aparecen personajes, otros seres que llenan a este actor de paranoia y esquizofrenia. Algo así como lo que le pasaba al profesor John Nash (Russell Crowe) en A Beautiful Mind.

 
Jack es una persona que combina la complejidad de su niñez, su familia, su crianza, su trabajo, sus logros y fracasos, su seguridad, su casa, su vida, en una historia total de relaciones lógicas –al menos para él– que van surgiendo sobre la marcha del tiempo desde su cabeza, complejizando cada vez más un día, y otro, y otro, y otro, y así. Una gran performance que no se pierde en el laberinto de una trama basada en el caos mental de una persona.

 

Este escritor es bueno, es cotizado, al menos está en su momento. Tiene una agente, una vieja extraña que sabe hacer su pega, que pretende cuidarlo para el éxito en la escena literaria y cinematográfica hollywoodense. Pero él se asusta y, de paso, asusta, aleja con su paranoia y obsesión. No cumple con las reuniones o citas, él más bien ve en su cabeza a su psicoanalista y alucina con su enfermedad, con su mezcla de realidades y con la posible solución al problema: enfrentar.

 

A veces me pregunto qué es eso de enfrentar. Suena como a algo bueno… Pero, a partir de lo mostrado por esta inquietante e inusual película, esa alternativa no es necesariamente aconsejable para todo el mundo.

 

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