septiembre 9, 2014

Artículo parte de las sección: Latam

Demental

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Demental. La primera vez que escuché ese nombre me recordó una serie de FOX sobre un hospital psiquiátrico al estilo de Dr. House, con síntomas tan letales de ser aburrida que no superó la primera temporada. Luego seguí cruzándome con el nombre entre algunos colegas, reconocí a la autora de la banda sonora, acabé trabajando con la productora, me vi expuesto a su community mannager en redes, descubrí amigos cruzados con el director y solo hasta ahí, pude verla por fin. Mucho ruido alrededor de Demental, y cuando llegó el momento de enfrentarla, no supe bien si llegó, porque simplemente la vi pasar y pasar durante un par de horas, pero sé que la película no acabó ahí. Luego vi estadísticas, hablé con sus creadores, me encontré con su publicidad viral en algunos de mis trabajos y hasta esta noche en la cual escribo este artículo, veo rondando por ahí un juego para smartphones sobre ella… ¿y la obra? No estoy seguro, creo que tampoco importa, porque lo interesante de Demental (#DMNTL) no es lo que se ve proyectado en la pantalla, sino todo lo que la rodea.

 

Esta película es la ópera prima del joven director y guionista colombiano David Bohórquez, también lo es de la productora Katherine Díaz, al igual que del director de fotografía Jose Indradev, de los directores de arte Diana Camargo y “Comanche”, del sonidista “Tristan”, también de casi todo el elenco y probablemente de todos los familiares que creyeron en el proyecto hace un par de años y hasta el final apoyaron su producción. Con todo esto y aunque parezca imposible, tras una semana de su estreno consiguió la nada despreciable cifra de 36.000 espectadores y reseñas en muchos de los medios más importantes en Colombia.

 

¿Cómo sucedió esto David?

 

Yo fui como estratégico, no tenía mucho dinero para pagar publicidad así que nos fuimos por el internet. Con un amigo blogger muy famoso subimos el trailler y sentimos la reacción de la gente. Abrimos la página de Facebook y comenzamos a usar el lenguaje de un psicópata, como con cierta irreverencia y rebeldía, y los jóvenes se identificaron de una con nosotros… Yo les decía también que iba en X etapa de la película y que no tenía plata, y la gente empezó a adoptarla como suya, como si yo fuera uno de ellos, como diciendo: Este pela’o quiere lograrla, yo lo apoyo.

 

Demental es una película de suspenso que narra la leyenda de los hermanos Tenorio y como uno de ellos fue ahogado en una laguna para luego volver de entre los muertos con el objetivo de matarlos a todos. Las nuevas víctimas de aquel demonio serán un grupo de estudiantes universitarios quienes deciden acampar en la laguna para descifrar el misterio, y al final [ALERTA DE SPOILER], con un toque de triller psicológico, el culpable de las muertes terminará siendo alguien inesperado. [FIN DEL SPOILER]

 

No es un argumento profundo ni poético ni muy innovador tampoco, quizá con decir “bueno” ya estaría diciendo demasiado, es más bien como dice el director: Desde el principio la idea era hacer una película comercial, una película que una persona como yo o como mi hermano menor quisiera mirar, incluso prefiero el cine comercial por encima del otro que tiene muchas pretensiones intelectuales.

 

También es una producción de muy bajo presupuesto (USD$ 15.000), grabada con una Canon 5D y una Handycam. Por otra parte está llena de actores aficionados, amigos de barrio y pasantes de cine, con un rodaje de 7 días en las casas y fincas de varios familiares y además, como si fuera poco, tiene una historia de amor entre el equipo de producción, refrigerios de mamá, transporte de un tío y un gran porcentaje de profesionales a cargo que no superan los 30 años. Cualquier acérrimo cinéfilo pronosticaría un fiasco total (a los que pensaban así, hace más de 60 años el Neorrealismo Italiano les dio una bofetada sobre “improvisar” en el cine), pero entonces la cinta llegó a la distribuidora, se estrenó en 36 salas, generó ganancias y cuenta con más de 54.000 fans en Facebook, a los que la misma producción les dice: “DMNTL no es una película, es un universo paralelo donde lo bueno es malo y lo malo también es malo”.

 

Katherine, ¿en qué momento algo que parecía un juego de amigos se convirtió en una película para mostrar?

 

Fuimos muy juiciosos con los contratos desde el comienzo, aunque no supiéramos cómo íbamos a terminar y sin tener muchas expectativas sobre el resultado (…) pero el momento en el que dimos el salto fue cuando fuimos a la distribuidora y nos abrieron las puertas, nos dijeron de una: Sí, nos interesa, nos vemos el jueves para firmar. Muchos proyectos se van al piso cuando no tienes distribución, aunque nos dimos cuenta de que muchas cosas de esas no son gratis, porque ellos nunca arriesgan. Pero si les interesaba la película significaba también que estábamos listos para lanzarnos a las pantallas de cine.

 

Sonará algo idílico, pero la productora tiene razón: creer en un proyecto a como dé lugar y tocar las puertas arriesgándolo todo trae sus beneficios. La perseverancia hace lo que muchas veces el solo ingenio no puede. Sin embargo, tanto éxito en taquillas, versus el casi empalamiento recibido por la crítica, no es precisamente una historia de película ni tampoco una jugada comercial sensacionalista, es más un cambio generacional en las estrategias de fidelización del público y con ello, dejar que la bola de nieve crezca y crezca.

 

Cuando pienso en el “Detrás de cámara” de Demental, me imagino un grupo de jóvenes apostándole a lo que quieren sin pensar muy bien las consecuencias. Una “ingenuidad” brillante que por “desconocimiento” sobre el complicado mundo cinematográfico, se lanzan a grabar su historia para ver qué sucede con ella, y cuando se dan cuenta de que no hay marcha atrás y enfrentan la realidad, consiguen sacar de su motivación lo que a muchos les hace falta para salir a flote. Este tipo de creadores son en definitiva una nueva generación (muchas veces sin sentido, cabe admitir), al igual que los cientos de youtubers e instagramers, los que se financian con crowdfunding, que montan su app, escriben su blog, innovan en la web y hacen de facebook su oficina, ellos que por negarse a entender el sistema se lo saltan, evitándose así el martirio del fracaso. Con ese impulso, esa proyección naif del éxito donde no se entiende lo que se quiere hasta que se tiene, acaban encontrándose en sintonía con muchos followers que ven en ellos un imaginario cercano de sí mismos, un público de culto en una generación donde los ídolos se reparten los likes del triunfo.

 
El tema de los espectadores desde hace mucho tiempo está reinventándose, eso no es una novedad. Pero más bien son pocos quienes entienden cómo funciona esta nueva ola de consumidores, y la prueba de ello está en que todavía cualquiera tiene la posibilidad de ser un fenómeno virtual y aun así muchos, hasta las grandes agencias de publicidad, acaban ahogándose en el intento. #DMNTL la supo hacer, es la primera película de estas latitudes que lo consigue y eso es quizá porque sus creadores, sus influenciadores, su lenguaje y su querer ser, nunca supieron que el mundo antes de ellos había cambiado, o simplemente no querían mirar hacia atrás porque los gadgets estaban al frente, en una especie de streaming sobre el futuro.

 

En medio de la conversación, David y Katherine me dicen: Algo muy bonito fue que para todos nosotros el único fin era aprender y lograr nuestra primera película, hubo un momento que muchos trabajamos por pasión más que por deber (…) fue un riesgo gigante, fue casi como hacerse el Harakiri – Es cierto, yo les decía: Bueno hagámosla y si no nos va bien, la proyectamos a nuestros nietos cuando ya seamos viejitos para decirles que no sean vagos.

 

El tono de su voz demuestra un gran orgullo por su trabajo y una inmensa gratitud con el público que los recibió sin prejuicios y con algo de inocente devoción. Dicen que apenas están empezando, que están aprendiendo y que su estrategia no estaba orientada hacia los adolescentes y jóvenes que respaldaron masivamente su ópera prima en las salas. Esa no se las creo; si les creyera, todo su éxito sería un simple golpe de suerte, así que prefiero no hacerlo y pensar que, gracias a su intuición de primerizos, consiguieron una línea de comunicación muy efectiva con la amorfa población contemporánea. Una que si bien nació bajo las nubes, tiene una infinita e híperconectada Nube donde pasan la mitad de sus vidas.

 

Demental para muchos no será una gran película, eso no lo voy a cuestionar, pero citando entrelineas alguna de sus frases en el fanpage, en realidad sí son una bizarra y fructífera revolución, y sí, también hay que verla aunque no nos guste, ya que en este año de Cortázar “Se puede vivir sin pensar” y “Lo que llamamos absurdo es nuestra ignorancia”.

 

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