VHS: Arma Mortal
VHS: Arma Mortal
1987 dirigida por Richard Donner.
¿Quién no recuerda el título Arma Mortal? ¿Qué adolescente no peló el cable con aquella desquiciada aventura de un policía joven y un policía viejo que debían hacer equipo, conocerse, superar diferencias y salvar el día? ¿Cuántos de nosotros, tipos sin muchos amigos, alejados en el colegio, aburridos del día a día, aburridos de nosotros mismos, del resto, de nuestras vidas, de los pocos amigos, de los estudios, de nuestras ciudades, de nuestras rutinas, de nuestros cuerpos, de nuestras cabezas que pensaban demasiado en demasiadas cosas (una época que los siquiatras no eran bien vistos), no se sintieron identificados en parte con la historia de este policía que quería acabar con todo. Y pronto.
Arma Mortal fue muchas cosas para mi. Fue la cinta que me dio a conocer a un actor que, según yo, era australiano. También me entregó la historia de una persona que se quería suicidar y que buscaba con fuerza algún motivo para no hacerlo. Como pendejo engrupido que era en la época, el nivel de locura que presentaba Martin Riggs era atrayente. De inmediato se transformó en un ídolo. En alguien que no le importa sufrir física o mentalmente para lograr su cometido. Era un outsider. Un paria. Un ser escindido que buscaba la forma de salvarse.
Con secuencias de acción de antología, y que no han envejecido demasiado, la historia nunca decaía. Pero no todo era acción, como lo requiere una cinta que quiere ser algo más que solo estar en el promedio para abajo. Tenía un par de buenas actuaciones (siempre he pensado que Gibson es bueno, aunque con el tiempo se ha limitado y repetido), Danny Glover estaba de lo mejor en su rol de envejecido policía que no solo debe lidiar con el lunático que le pusieron de compañero, sino que también confrontar a un viejo camarada de armas que se ha involucrado en narcotráfico. Por último, no podemos olvidar al transcendental Señor Joshua, un Gary Busey quien aun conservaba reminiscencias de ser humano, que estaba inolvidable como el líder de los mercenarios (no, sí sé que no era el JEFE de los malos, pero era el que hacía el trabajo sucio). Imposible olvidar la siguiente escena.
INT. DISCO TARDE
Un grupo de rock de segunda clase está ensayando en el escenario. El jefe del local los escucha y los hace callar.
JEFE DE LOCAL:
¡Cállense! ¡Callen esta mierda! ¡¡Pueden al menos todos tocar lo mismo!!
A unos metros del JEFE DE LOCAL está el General McAllister quien observa en silencio el funcionamiento del lugar. A su espalda aparece un grupo de 4 personas. El grupo es liderado por el Señor JOSHUA, junto a él camina MENDEZ, un narcotraficante local. Señor JOSHUA se acerca respetuoso a McAllister y le habla.
JOSHUA:
General, el señor Méndez está acá.
McAllister se da vuelta y mira a MENDEZ. El semblante de McAllister genera respeto y miedo, a pesar de la sonrisa en su rostro.
GENERAL:
Señor Méndez, ¿Cómo está?
MENDEZ:
(algo molesto)
Estoy bien. Bien. Dígame una cosa, ¿De dónde saca a sus ayudantes? ¿De Rent-a-Psycho?
McALLISTER:
No lo encuentro gracioso.
MENDEZ:
No creo que nada de esto lo sea. ¡Está usando mercenarios!
McALLISTER:
No lo niego, pero es mi gente. Y son leales.
MENDEZ:
Mire, no sé qué quiere usted, pero esto no me está gustando.
McALLISTER:
¿Usted fuma?
MENDEZ:
¿Qué cosa?
McALLISTER:
¡¡¡¡¿¿¿Usted Fuma!!!!??
MENDEZ:
Sí. Sí fumo.
McALLISTER:
Deme su encendedor.
MENDEZ:
¿Qué?
McALLISTER:
¡¡¡SU ENCENDEDOR!!
MENDEZ no entiende qué ocurre, pero está demasiado asustado como para no hacer lo que le dicen. Saca el encendedor de su bolsillo. En el momento en que lo hace McALLISTER lo toma del brazo y se lo inmoviliza. MENDEZ grita, está asustado.
McALLISTER:
Silencio.
MENDEZ sigue forcejeando y gritando
McALLISTER:
SI-LEN-CIO
Ante la voz autoritaria, MENDEZ solo atina a callar.
McALLISTER:(a Joshua)
Señor Joshua, su brazo izquierdo, por favor.
JOSHUA se arremanga la camisa sin vacilar. Mientras lo hace, McALLISTER enciende el encendedor que aun tiene MENDEZ en su mano. MENDEZ forcejea, pero no logra soltarse. Está con miedo. Sabe lo que viene. Y no quiere estar ahí. Si antes tenía miedo, ahora está aterrado. JOSHUA acerca el brazo a la llama y lo mantiene ahí. No le importa el dolor, Ha sido una orden del general y debe ser cumplida. MENDEZ mira esto y no lo puede creer.
MENDEZ:
Oh, dios. Dios. ¡Puta madre!
McALLISTER apaga el encendedor.
McALLISTER:(a Joshua)
Haga que Endo le vea esa herida.
JOSHUA:
Sí, señor.
JOSHUA se retira.
Después de una escena así (así es como la recuerdo al menos, luego de verla innumerables veces en VHS) estaba claro que todo el mundo estaba loco. A nadie le importaba su propia seguridad. Todo el mundo quería dañar. Todo el mundo quería dañarse a sí mismo. Estaban condenados y estar en la tierra era lo mismo que el infierno. Ver a estos personajes no difería demasiado de la vida de un preadolescente en provincia. ¿Cómo no iba a ser una de mis películas favoritas de la época Arma Mortal?



1 comentario
Qué gran texto!!