Valdivia 2012: Carne de Perro

Escrito por 6 octubre 2012

Es primera vez que asisto al festival de Valdivia, me lleno de experiencia.

Al pasar de los días voy comprendiendo cómo funcionan las cosas, la ciudad se llena de encanto cinematográfico y las salas cada vez con más gente. Me gusta estar acá.

Paseo entre figurillas reconocidas: actores, directores, productores, etc. Veo todo el día películas o me quedo escribiendo pensando y re pensando lo que acabo de ver.

Después de cada película la pregunta siempre es la misma ¿y que tal la peli? ¿te gustó?

Escuché así como “entre pasillos” que los directores nunca se mojan el potito con las películas que ven, que todos les gusta, que son poco exigentes, que prefieren no decir.

Algo así como como compartir una sensación media empática solo por el hecho de saber y comprender el costo humano que existe naturalmente al momento de realizar una película. Puede ser. Aunque nunca es bueno generalizar.

Todavía no soy directora, pero quiero serlo. Pocas veces una película, al menos en este festival, de todas las que vi, me pareció absolutamente mala. Pero las primeras impresiones siempre van cambiando con el pasar de los minutos después de una proyección. Digerir cine no es instantáneo, y creo, tiene mucho que ver con uno, con su historia, con lo que provocan las imágenes y los sonidos en lo más profundo de uno (hablo de entrañas, hablo de piel), entonces decir: “me gustó porque…” no es fácil, pero aún así hay que hacerse cargo de aquello.

Carne de perro, hasta el momento, es la película que más llenó una sala en el Festival. El Aula Magna de la Universidad Austral estaba llenísima y hasta con las escaleras sentadas de gente que quería ver la peli. Creo que buena o mala, es una película digna de mencionar.

El cine de festival, así como Hollywood, también tiene sus formulas que funcionan o no según qué festival. En Latinoamérica tenemos nuestras formas. Y las películas festivaleras suelen funcionar por rasgos similares. Carne de perro, es una película fundamentalmente festivalera. Creo.

Es la historia de un ex torturador en la actualidad. Tema: cine de festival.

Más allá de muchas cosas, rescato enormemente el trabajo de los actores, por sobretodo el del personaje protagonista. Creo que hubo un buen trabajo de desarrollo de personaje, que funciona el trabajo corporal, los gestos, la violencia explícita metida adentro de cada pedazo de su cuerpo. Funciona tanto que bordea peligroso lo predecible.

En cuanto puesta en escena y fundamentos estéticos, durante toda la película estamos con él. Esperando que haga o no, que reaccione, que diga lo que calla. Nunca, creo, voy a defender a un personaje como un torturador, nunca podría decir “pobre”, nunca podría estar de su lado. No me queda clara si es o no la pretensión de la peli, pero creo que no. La cámara siempre lo acompaña, desnuda cada momento intimo que a veces no quiero conocer. No me compadezco ni un poquito. Aunque planos hermosos manosean sus acciones, la iluminación perfecta. Un guión muy discutible, si, pero que para esto funciona. El fuera de campo, trabajado con el sonido, articula cada próxima reacción.

De noche Valdiviana escuché muchas opiniones sobre la película. Encontré razones para que no me gustará pero igual me gustó. Hablaba de hacerse cargo, en eso estoy.

Carne de perro // trailer from sebastian olivari on Vimeo.

1 comentario

  • Jorge - 8 octubre, 2012

    La vi en Valdivia. Está bien, pero me esperaba más. Creo que pudo haber sido un peliculazo. Es concordante con el discurso de su director. Es un film políticamente más crudo y lúcido que la narrativa concertacionista de No, Machuca, y otras, y por eso ya vale la pena. Pero el trabajo de cámara me pareció monótono, poco arriesgado. Es el mismo plano durante toda la película, y la historia apenas respira más allá de la vida doméstica del protagonista en posibilidades de historia que no alcanzan ni siquiera a plantearse.
    Eso sí, el final me pareció excelente.

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