Valdivia 2012: 25 Watts

Escrito por 7 octubre 2012

En el FIC Valdivia Pablo Stoll se ha convertido en el autor en foco más interesante que me ha tocado re descubrir por estos días. Cine que despierta ganas de hacer cine.

25 Watts” la vi hace un par días recorriendo el festival. Me encantó. Tiene todo lo que me interesa de una película: personajes atractivos, un guión excepcional, una historia sencilla que no es ni enredada ni rebuscada, sin un conflicto central o tradicional que la convierta en una película más.

Blanco y negro. Fílmico. Tres personajes masculinos: jóvenes con vida de jóvenes. La edad de oro, los mejores momentos y por sobretodo el mejor retrato cinematográfico de aquellos momentos, de esas palabras. De esa particular etapa de la vida que todos conocemos y conocimos, y que nos morimos por volver a vivir.

25 Watts es de esas películas en donde los personajes simplemente son, en donde no pasa mientras esta pasando de todo. Donde nosotros, espectadores (y me imagino más aún en el publico masculino) nos gusta por que nos representa. O al menos eso me ocurrió a mi. Veinticuatro horas de una vida de tres amigos se vuelven eternas en nuestras memorias cinefilas por que revivimos nuestras veinticuatro horas de otro tiempo. Con un dejo de nostalgia reconciliadora. Ni triste, ni terrible. Solo nostalgia.

Entonces el cine se vuelve un secreto cómplice de nuestras memorias, de nuestros recuerdos. Nos reímos con ellos porque nos caen bien. Porque hacer nada y querer hacerlo fueron las ganas que tuvimos en algún momento. Y a veces ahora también.

Pablo Stoll nos cuenta que tres guionistas escribieron la película. Tres guionistas, tres personajes. Defiendo el cine auto referente, me parece transparente. No hablo ni de biografías, ni de auto retratos: sólo me atrevo a decir que un cine que habla sobre lo que un director realmente conoce, lo hace honesto. Y aquí, en 25 watts, se nota.

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