VHS: Flashdance + Generación Perdida

Escrito por 24 septiembre 2012

1983 Flashdance dirigida por Adrian Lyne
1987 Generación Perdida dirigida por Joel Schumacher.

La historia de los VHS continua en la Biblioteca Nicanor Parra de la Universidad Diego Portales. Aunque claro, no es la historia de los VHS en sí, más bien es el ciclo dedicado a las películas que marcaron una época y una generación, quienes crecimos con el primer gran acceso a las películas. Esta semana, con funciones Martes 25 y jueves 27, el ciclo concluye, por lo que corran la voz.

Flashdance (1983) y Generación Perdida (1987) son las encargadas en esta función doble de Martes 25, de traer los suspiros, miedos, frustraciones y anhelos a la sala de cine. La primera catalogada como un drama romántico y la segunda como una comedia de terror, ambas caen en las garras de lo improbable, algo cursi, gran banda sonora e historias simples que tantos buenos dividendos dieron en los ´80. Aceptémoslo, ninguna es una Gran Película, pero tampoco ninguna buscaba ser más de lo que era y eso se merece un aplauso de pie y sacarse el sombrero (si es que alguien aún usara sombrero).

Alex Owens es una chica que trabaja como soldadora (sic) durante el día y como bailarina en un club durante las noches. Pero ni el ser bailarina de un club (ojo, no es una boite con pechos al aire o desnudos) ni el ser soldadora al arco cumplen los sueños de la aguerrida, guapa y siempre sonriente Alex. Su sueño es entrar a una escuela de ballet, para ello se entrena constantemente, siempre que no esté con el plasma, la llama y electrodo en su trabajo de día, o bien, en medio de sus piruetas, coreografías y chorros de agua en el escenario, en su pega nocturna.

En su segundo trabajo como director (el primero había sido Foxes en 1980 con Jodie Foster a la cabeza), el británico Adrian Lyne demuestra todo su bagaje ganado como director de publicidad para crear un film liviano pero nunca carente de ritmo (tanto en la historia como en la música). Por el lado de Jennifer Beals, despliega sus dotes para el baile (aunque es muy sabido que en las coreografías más complicadas utilizó una doble, lo que no es pecado alguno, después de todo Natalie Portman usó doble casi constantemente en Black Swan y hasta le dieron un Oscar) y un carisma y simpatía adorables. Por supuesto que el papel no estaba escrito para una gran actuación, sino que para entretener y ser aprovechado en una historia de fácil digestión. Una digestión parecida a la que hacen los vampiros adolescentes (aunque ¿son adolescentes los vampiros que parecen serlo pero tienen cientos de años?) después de los ataques a los que someten a los habitantes de un pequeño pueblo costero en Santa Bárbara. Es cierto que los seres de la noche pueden ser malvados, terroríficos y siempre sedientos de sangre humana, pero también son simpáticos y no hay mujer que no tenga su favorito en este verdadero desfile de modelos vampíricos. Sin duda uno de los motivos del éxito que tuvo Generación perdida en 1987, año de su estreno. Pero no todo se debió a las caras lindas (incluso Jami Gertz aparecía guapa), también estaba el aire fresco que se le inyectó a las, a ratos, manidas historias de vampiros. Un grupo de actores jóvenes, una historia divertida que mezclaba de manera estupenda el terror con la comedia (ésta a cargo, principalmente, por la dupla de Coreys, Feldman y Haim), el soundtrack, siempre importante y jamás dejado de lado en los ´80, con conocidos y en extremo pegajosos temas, además de personajes pintorescos que se ganaban la simpatía del espectador, hicieron, hacen y seguirán haciendo de Generación Perdida un clásico de cine adolescente, el cual nos hará reír mientras nos tiene sudando de nervios y miedo.

Adolescencia, divino tesoro. Cine para adolescente, para soñar, para reír, asustarse y compartir. Cine para recordar y escuchar buena música mientras en pantalla desfilan bailes, gritos de felicidad, de terror y de alegría. VHS

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