VHS: Gremlins + Beetlejuice

Escrito por 13 septiembre 2012

1984 Gremlins de Joe Dante
1988 Beetlejuice de Tim Burton

Con dos comedias con tintes de terror y sobrenatural, continua el ciclo de películas de la era VHS, que ha sido organizado entre la Universidad Diego Portales y Cinepata. Gremlins y Beetlejuice, dos clásicos ochenteros, verán la luz una vez más en pantalla grande en la biblioteca de la UDP.

Estrenada en 1984 en Estados Unidos, Gremlins fue una de las primeras películas de las que escribí cuando inicié esta columna dedicada a la época dorada del VHS. El que haya sido una de las primeras en las que pensé, habla de lo mucho que marcó este film a una generación. También puede hablar de una generación dedicada a tragar basura, pero eso se lo dejaremos a los más críticos o, mejor dicho, más graves. Muchos pueden decir que la historia de estas criaturas que no se sabe bien qué diablos son (¿perros, osos pandas en miniatura, chimpancés?), es un film desechable, pero también es cierto que es una historia más recordada que, por ejemplo, la ganadora del Oscar ese mismo año. ¿Alguien lo recuerda? Bueno, Oscar 1985 para Amadeus. Y solo escribir eso me hizo pensar en cuantos años han pasado desde que vi Amadeus y la falta de ganas de reverla que he tenido. Pero sí he tenido ganas de rever Gremlins. ¿Habla mal de mi? Quizás, pero también habla bien del film dirigido por Joe Dante, debido a que esta desquiciada historia de criaturas que no se pueden mojar, dar de comer después de la medianoche, exponerlos a la luz solar y que poseen un exquisito sentido del humor, logró conectar al menos con un chico (yo) de manera especial. Y todos sabemos lo difícil que es conectar. Algo que no hizo Amadeus, ni siquiera cuando la vi mayor.

Gremlins era la historia de seres inadaptados, familias disfuncionales y rarezas que venían a complicar todo lo que ya era complicado en este pequeño pueblito invernal y pre-navideño. Unida con una extraña raíz común, Beetlejuice (o Beetle Juice, como quieran) es también una comedia con toques sobrenatural acerca de familias disfuncionales, seres inadaptados y rarezas que venían a complicar todo lo que ya era complicado. Para empezar se complica la vida, la muerte más bien, de Adam y Barbara Maitland, quienes siguen habitando en la casa que tenían mientras respiraban, y que se ha visto invadida por la familia Jones, compuesta por un desagradable par de padres, Charles y Delia (Jeffrey Jones y Catherine O`Hara) junto a una extraña (y exquisita, por cierto) hija con pinta de heroinómana que no ha visto la luz solar en 20 años, Lydia (Winona Ryder).

La historia en Beetlejuice en primera instancia, coloca patas arriba la premisa de que los fantasmas son los “malos” y los que asustarán a los vivos. Son los pobres fantasmas, Adam y Barbara, quienes deben vivir aterrados por la pareja de padres que quieren reconstruir la casa. El único ser vivo que los entiende y quiere ayudar, debido a que también ella odia a sus padres, es Lydia. Ni siquiera los más cercanos a los fantasmas, los otros muertos que pululan en un extraño lugar “más allá de la vida” que asemeja a cualquier oficina de servicio público, se preocupan de sus problemas. Solo les dan un manual de comportamiento para saber cómo actuar como fantasma. Mal.

¿Qué hacer cuando la compañía que se tiene no es del agrado de uno y escapar es imposible? Por cierto, si Adam y Barbara salen de la casa, todo asemeja un limbo extraño que parece sacado de la matriz de efectos especiales utilizados en la clásicamente tan-mala-pero-buena (como queda demostrado en la descomunal y estupenda Ted), Flash Gordon. En caso extremos, hay que llamar a Beetlejuice, un exorcista de los vivos, que asegura logrará sacar a los vivos del lugar que habitan los muertos. Interpretado con inabarcable energía por el, hasta entonces, bastante desconocido Michael Keaton (quien hubiera dicho que sería más tarde Bruce Wayne), hace su aparición el solitario, horroroso y desagradable Beetlejuice. Y todo se enreda. Y todos hubieran querido que las cosas hubieran sido distintas.

Película que catapultó a la fama a Tim Burton, este film es un experimento extraño que vio la luz sin duda debido a que no contaba con un alto presupuesto y, por supuesto, debido a un cortometraje filmado por Burton y que logró revuelo, Frankenweenie además de la (personalmente olvidable) Pee-wee´s Big Adventure. Demostrando la semilla de lo que tan bien trabajaría más tarde, Burton presenta un mundo atípico a todo lo que habíamos visto con anterioridad y ocupado, a la vez que preocupado, por seres escindidos, fracturados y paradójicos que pasarían a ser su marca personal. Si bien, no es perfecta, Beetlejuice se queda en la retina del espectador debido a su frescura y su visión. Además, Winona Ryder pocas veces se ha visto mejor.

Dos películas, dos comedias sobrenaturales y que se han mantenido incólumes frente al paso del tiempo, que se pueden disfrutar como el amigo imaginario manda: En pantalla grande y con palomitas, en la biblioteca de la UDP, Vergara 324. Jueves desde las 18 hrs.

2 comentarios

  • John Travolta - 16 septiembre, 2012

    Desechable la primera película y por ende tus palabras.

  • Tebo - 26 septiembre, 2012

    Desechable la segunda película y por ende tus palabras.
    La primera es de lo mejor

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