VHS: Heathers: Cuando aun se podía matar en la escuela

Escrito por 10 agosto 2012

1988 Dirigida por Michael Lehmann.

Muchas cosas han ocurrido desde la década de los ochenta hasta ahora. Cosas buenas y en su mayoría malas. El mundo ha cambiado para peor en todos estos años. No importa el nivel de información, ni los ipads, ni la televisión satelital o internet. No quiero ser apocalíptico, tampoco me siento integrado, pero digo lo anterior porque luego de rever una película como Heathers, me doy cuenta que es una obra que jamás podría haber visto la luz si no fuera en los ochenta. Realizarla hoy es impensable.

Por alguna razón que ya se verá, un film más bien desconocido, Heathers está protagonizada por Winona Rayder y Christian Slater. Se estrenó en EEUU en 1988, cuando ambos eran estrellas en ciernes y que pronto tendrían el mundo a sus pies. Ambos habían estado en películas que los habían hecho notar. Slater en Tucker, El hombre y sus sueños de Coppola y ya todos nos habíamos enamorado, al menos yo sí, de Winona Rayder en Beetlejuice, con su look Emo y heroinómano. Nunca se ha visto más hermosa que con esa palidez cadavérica, esas ojeras eternas y su extraña fascinación por la muerte que la hacía aun más atractiva.

OK. Heathers va de un típico high school gringo. Verónica (Rayder) quiere ser parte del grupo de chicas populares, el que está conformado por tres adolescentes llamadas cada una Heather. Por supuesto que estas tres “niñitas de bien” son unas perras de nivel internacional que gozan haciendo sufrir a sus compañeros de escuela. Sus bromas tienen poco de graciosas y sí mucho de crueldad. Sus objetivos son los nerds e “indeseables” de la escuela. Aunque siempre reticente, Verónica no hace nada para detenerlas; después de todo, el estar entre el grupo de las populares es un precio que debe pagarse. Verónica pronto conoce a J.D. (Slater) el solitario y cool de rigor. El flirteo entre ellos no es muy largo y pronto están tirando a la luz de la luna en el patio de la casa de ella. No. Winona siempre virginal, no muestra nada; no se hagan ilusiones. Lo que Verónica no sabe pero intuye, es que JD es un sicópata. De hecho, una de sus primeras acciones en el colegio, es sacar un revolver en medio del casino y dispararle a un par de los clásicos matones idiotas que abundan en las escuelas. Aunque cargado con balas de salva, lo expulsan del lugar. Y claro, no es de buena educación andar armado y disparándole salvas a los que se te pongan por delante. En escaso tiempo pasan de las salvas a las balas reales, al veneno y a los explosivos. Verónica y JD se transforman en una suerte moderna de Martha Beck y Raymond Fernandez, aunque Verónica es bastante más rica que Martha.

Recuerdo que cuando vi Heathers, además de aumentar mi enamoramiento por Ryder, me fascinó ver cumplidos algunos sueños tales como 1.- encontrar a alguien y 2.- tomar venganza. ¿Cuántos no hemos querido eso en la vida? En especial en nuestro paso por el colegio. A mucha gente le he escuchado decir que sería una delicia para ellos regresar al colegio. Por mi lado, ni cagando regreso, si me disculpan la expresión. Pocas veces en mi vida lo he pasado peor que durante esos 12 años de vida. Ojo, no lo digo porque sufrí bullying o porque nunca fui popular, lo digo porque fue un período funesto de mi existencia. Por eso Heathers era perfecta. Era cómica, a pesar de tratarse de asesinar a chicos que, en estricto rigor, no se lo merecían (aunque creo que algunos se lo merecen). Era arriesgada, era cruel, era enferma, era políticamente incorrecta, era sarcástica, llena de crítica macabra (ojo con la relación que existe con los padres que aparecen), era diferente a todas las películas de adolescentes que se hacían y hacen. Se notaba que había un punto de vista que se atrevía a realizar algo que nadie había hecho. Pero los tiempos cambian. Las acciones de algunos traen a tierra los sueños infantiles de otros. Después de la Masacre de Columbine (13 muertos, 21 heridos) Heathers pasó a un terreno del mal gusto para muchos. Y claro, como siempre ocurre, es cosa de ver lo que ha pasado después de lo de Aurora, es mejor culpar al cine que a las familias, a los problemas mentales subyacentes, a la facilidad de adquirir armas, a una sociedad sin oportunidades, etcétera. Está claro que tanto antes como después del estreno de esta película, habían ocurrido tiroteos y muertes en las escuelas, no solo de EEUU, sino que del mundo, pero Columbine lo cambió todo. Y películas como Heathers fueron condenadas al ostracismo, lo que es estúpido. Heathers criticaba de una manera que nunca se había hecho y no conminó a nadie a asesinar. ¿O es que después del Soldado Ryan estallaron más guerras? ¿O después de Ghandi el pacifismo se propagó a niveles nunca vistos? No jodan. Vean esta película y olvídense del resto.

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