SANFIC 2012: Pérez y Cuentos sobre el Futuro.
La película chilena que ganó este Sanfic fue el documental Cuentos sobre el Futuro, de Pachi Bustos. Competían por el mismo premio Educación Física, de Pablo Cerda, Pérez, de Álvaro Viguera, y Bahía Azul, de Nicolás Acuña; entre otras. Después de verla, es fácil concluir por qué triunfó ella y no las demás.
Ninguna ficción puede competir contra la realidad bien mostrada.
Pérez está basada en la obra de teatro de Elisa Zulueta, que además escribió el guión para esta adaptación. En la sala, durante su última función, muchos ríen, en varios momentos, pero lo cierto es que esta es una película triste. Triste: pero no de pena; triste de rabia, porque se trata de un weón penca y de como su penquidad se traspasa a las vidas de quienes lo rodean. El protagonista se apellida Pérez, y es uno de esos weones pencas de la vida, que a la primera parecen bacanes, muy simpáticos y bien vividores, pero a la segunda uno ya se da cuenta que no. Dan, incluso y muchas veces, la impresión de ser generosos, amables y completamente sociables. Hasta que se descubre, sin tanto esfuerzo, que lo que realmente rellena este envase gentil y buena onda es puro egoísmo, estupidez e incapacidad.
Luis Gnecco hace de Pérez —y lo hace muy bien. Un gordito pelao relajado, sin apuros, que gusta de gozar la vida y compartir este gozo con el resto. Pero lo que decíamos: en el fondo es sólo un weón muy penca. No sabe lidiar con una hija de la que nunca se hizo cargo, ni tampoco demostrar con hechos el supuesto amor que siente por su pareja. Y el fin de semana que había planeado se hace una metáfora de sí mismo, ya que lo que parecía y quería ser un momento buena onda se transforma y revela en lo que realmente es: una weá muy penca.
La película no logra despegarse mucho de su origen teatral, y así es como las escenas y sus diálogos no consiguen ese realismo que el contexto —una cabaña y tres personas— exigía. Pero eso no impide que el desagrado que genera este weón penca consiga su objetivo. Da rabia. Y no sólo por el personaje y la película, sino porque como éste hay tantos otros weones pencas. Se los ve caminando por las calles, saludando en los cafés y riéndose fuerte en los restoranes con terraza de Providencia. Se hacen los lindos y logran parecerlo, pero resulta un delgado disfraz para esconder una ineptitud completa y absoluta. Y esa es la verdadera conclusión que saco de la película: que esta historia no es tanto de un weón penca sino de una sociedad que genera weones penca en serie.
En Cuentos sobre el Futuro, en cambio, la lectura sociológica es menos subterránea. Al contrario, es su punto de vista principal. Utilizando esta frase de El Baile de los que sobran —la famosa canción de los Prisioneros— como título, el documental se ocupa de las esperanzas e ilusiones que unos niños plasmaron en video en 1991. Niños de una población muy periférica de Santiago, que estando en el colegio soñaban con estudiar en la universidad y trabajar en la tele, y con una sonrisa iban grabando la precariedad que los rodeaba. Veinte años después, no hay esperanzas ni ilusiones, y quedan apenas unos sueños que son en realidad fantasías casi humorísticas, un escape a la pesada realidad.
De los cuatro niños que aparecían en estos videos, ninguno pudo de adulto salir de donde partió. Y no porque quisieran: la vida se les hizo una cuesta infinita y empinada, casi imposible de subir. Alguno cayó en la droga, otros no pudieron con la presión del estudio y el trabajo simultáneo, y el resto fue empujado hacia atrás por sus mismas familias —las deudas de un hijo enfermo, la incertidumbre de un marido ausente, la desesperación de un padre alcohólico. Veinte años después, ya no hay ni ganas de pensar en salir de ahí. Con concentrar las energías en mantenerse y no seguir cayendo, parece suficiente.
Podría haber sido muy sencillo, después de obtener este gran material, montarlo de una manera efectista, y dar pena con un relato triste sobre este Chile que esconde su pobreza, que la patea lejos detrás del cerro, y mostrarlo todo con lágrimas y sentimentalismo fácil. Pero, por suerte, acá no hay nada de eso. Es la realidad pura, la vida de personas normales a las que les tocó nacer en un fondo del que pocos pueden salir, y que también pocos se atreven a mirar.
En una sala del Parque Arauco —donde afuera miles de personas circulaban con sus bolsas llenas de cosas recién compradas, buscando un asiento en algún restorán, y así mirar a otras miles de personas con bolsas buscando lo mismo—, la directora Pachi Bustos habló antes de la proyección. Pocas palabras. Recibió un aplauso por su premio, agradeció a quienes correspondía, y dijo: “esta es una película que sucede muy lejos de acá”. Cierto. Parece otro país, este del Parque Arauco con aquel otro que mirábamos en la pantalla. Pero duele saber que es el mismo y maldito pedazo de tierra. Y más cuando es con una gran obra como esta.
Cuentos sobre el futuro-Trailer subtitulado (Tales about the future) from Palenque Producciones on Vimeo.




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