Sanfic 2012: El niño de la bicicleta
Nosotros los Mamíferos
Un niño llama por teléfono pero nadie le contesta. Un adulto le explica que el teléfono está fuera de servicio porque su papá ya no vive ahí. Hace que corte e intenta contenerlo, pero el niño corre, escapa. Lo pillan. En la mañana siguiente el mismo niño hace la cimarra y corre hacia el edificio donde vivía. El administrador del edificio lo reconoce y el niño escapa nuevamente. Pero lo pillan. Estando acorralado, solo tiende a abrazar a una mujer con que se ha tropezado.
Así comienza El niño de la bicicleta, la última de los hermanos Dardenne y que se pudo ver en SANFIC 8. Cyril es un niño de once años que ha sido abandonado en un hogar por su padre. Este es el comienzo de esta historia donde suceden muchas cosas, que es atrapante de una forma tan potente y única que pocas veces he sentido. En todas sus escenas existe un conflicto presente, un peligro o una amenaza. Uno está MUY preocupado y urgido por este pobre niño. ¿Logrará estar bien?
Un progenitor que abandona a su hijo le caga su vida.
Hay gente que es imposible no quererla. Que uno los mira y dan ganas de acogerlos inmediatamente. Creo que es algo instintivo, similar a la ternura infinita que producen los perritos y gatitos, o las guaguas: es imposible no conmoverse con ellos. Me he preguntado varias veces el por qué ocurre eso. Alguien me dijo una vez que existe en el ser humano un instinto de protección ante el desvalido, o el que parece serlo. La fragilidad produce reacción.
El niño de la bicicleta ganó el Grand Prix en Cannes 2011, el premio que es algo así como el “segundo lugar oficial”. La gente habla bien de ella. No porque sea “shora” o vanguardista, como lo fueron las obras anteriores de los Dardenne. Qué bueno, porque recuerdo haberme dormido enteras tanto El niño como El Hijo, cuando era mucho más joven algunos años atrás en el Cine Arte Alameda. Si bien aquí se mantiene el estilo cinematográfico ágil, la gran diferencia es que acá hay luz (primera vez que filman en verano), música (otro elemento otrora desconocido en la filmografía Dardenne), y a ratos alegría. También está la belleza de Cécile de France, y uno por momentos cree que la felicidad es posible para este niño abandonado.
Pero su principal mérito es su impresionante naturalidad. Todo es muy, muy plausible. Eso es lo que permite conectar tanto. ¿Qué me habría pasado si mi papá o mi mamá me hubiesen abandonado? ¿Cómo hubiese sido mi vida? Cualquier película que logre plantearte cuestionamientos existenciales así de profundos, merece muchos elogios.
Esta película hace pensar en otras películas, por momentos Los cuatrocientos golpes, viendo a este niño que corre y huye del sufrimiento. La obsesión con su bicicleta y la amenaza de perderla, junto a la figura del padre dando vueltas hace imposible no pensar en Ladrón de bicicletas. Cuando una película evoca grandes obras maestras del cine es otro gran punto a favor.
El niño de la bicicleta es una película excelente y para todo público. Narra conflictos sencillos pero clásicos de la infancia del ser humano: el miedo al abandono, la inclusión social (tener amigos) y cuestionamientos existenciales (aburrirse). Así que se la puede recomendar a toda la familia. Me hizo querer ser más responsable. Porque, ¿quién puede abandonar a un niño?



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