In Memoriam: Tony Scott
Tony Scott ha muerto. Suicidio.
Un director de cine al cual respetaba, ya no está.
Ninguna película más vendrá con su firma, su futuro ya no existe. Sus proyectos ya no concretarán. Sus ideas futuras se han ido.
Él ya no existe.
Pero queda su cine. La obra que desde el año 1983 comenzó a gestar. The Hunger, un film romántico de vampiros y con David Bowie y Susan Sarandon fue su primer acercamiento a la pantalla grande. Había hecho publicidad, había actuado en un corto dirigido por su hermano Ridley, y había dejado atrás sus ganas de hacerse pintor. El cine lo llamaba. Lo llamó. Acudió a él y, en gran parte, lo transformó.
El fracaso de su primera película, que hoy en día es considerada de culto, se olvidaría pronto cuando Don Simpson y Jerry Bruckhemier le ofrecieron un trabajo como director. El título del film: Top Gun. ¿La estrella? Un chico que tenía un éxito mediano llamado Risky Bussines. Scott tomó el proyecto y lo transformó en un éxito descomunal. Con un presupuesto de 15 millones el film redituó más de 300.
Después de esto, Tony nunca más sería el mismo. Pero no porque cambiara, se volviera loco o algo por el estilo. Más bien debido a que la libertad que el proyecto le otorgó, le dio el pase necesario para comenzar a investigar y experimentar. La visualidad era su necesidad de estudio y se abocó a ella.
El tiempo quiso que su hermano fuera considerado el genio de la familia. Tony por su lado, comenzó a ser visto como el videoclipero. El hermano chico. El chico que se preocupaba más de la forma que del fondo. El niño genio de la visualidad, pero que estaba a años luz de la madurez alcanzada por su hermano mayor. Títulos de Ridley como Blade Runner, Alien, Thelma y Louise, Gladiador y Black Hawk Down opacaron lo que Tony hacía. Pero no nos confundamos. No miremos por encima lo que Tony podía hacer. Lo que Tony hizo.
Como cualquier director, tuvo altibajos. En su filmografía figuran obras que casi nadie quiere revisar. Revenge o The Fan aportaron poco y nada a su carrera. Pero tiene obras que se recordaran, como Crimson Tide, su primera colaboración con quien sería su actor fetiche: Denzel Washington. The Last Boy Scout que resurgió la carrera de un, por entonces, alicaído Bruce Willis. La notable Enemy Of The State con Will Smith y Gene Hackman, éste último haciendo una suerte de homenaje/guiño a su personaje Harry Caul de La Conversación. True Romance, quizás su obra más atípica, pero a la vez recordada, querida y resguardada por un séquito de cinéfilos, en los cuales me incluyo, y en la que demostró saber manejar el drama, la acción, el romance y la violencia en una obra con un desfile de estrellas que pocas veces se ha visto y que pocas veces se han ensamblado con tanta maestría.
El año 2004 marca un cambio radical en su estilo. Si bien siempre estuvo buscando una visualidad única, diferente a la del resto de sus colegas, diferente a la de su hermano, diferente al cine que se hacía, el estreno de Man on Fire lo mostró como un cineasta visceral al momento de innovar. Forzando el material, utilizando cámaras antiguas, mezclando formatos, creó un film, que si bien se alargaba quizás demasiado, era hipnótico y único. Más tarde vendrían Domino (¿alguien ha filmado a Keira Knightley de mejor manera?), Deja Vu, The Taking of Pelham 1 2 3 y la ultra cinética Unstoppable.
Pero Tony no solo dirigió. Produjo infinidad de títulos, entre ellos la exitosa Prometheus, dirigida por su hermano. También dejo muchos proyectos en carpeta, entre ellos una segunda parte de Top Gun y varias series de televisión que se estaban desarrollando en su productora Scott Free, fundada junto a Ridley.
Sin duda que varios de estos proyectos verán la luz. La muerte acaba con la vida de una persona, pero sus ideas siguen viviendo. Claro que no hay que ser un genio para darse cuenta que las cosas podrían haber sido distintas, pero el destino quiso que Tony no estuviera más.
La muerte lo llena todo, a la vez que deja vacíos inmensos, espacios que nunca podrán llenarse. El de Tony sin duda no podrá hacerlo ¿Se puede llenar el espacio que deja alguien con talento? Y es que él tenía talento. A veces se cebaba, se desquiciaba, experimentaba demasiado, los colores lo volvían loco, los personajes extremos lo excitaban y los materiales con los que trabajaba lo hacían hervir. Pero amaba lo que hacía. Su cabeza era especial. Su sensibilidad, rara e intrigante.
Ahora nada de eso está. Pero queda su cine. Todo lo que hizo y en lo que creyó. A pesar de que Tony Scott ya no exista, todo lo que el creó nos seguirá acompañando.
Adiós. Gracias. Y si existe algo después de la muerte, sigue en lo tuyo. Seguro que alegrarás a los que están al otro lado, de la misma forma que nos alegraste a nosotros. Y sí, te recordaremos. Tu cine siempre estará.



1 comentario
Lamentable perdida, de hecho con su fallecimiento se me vino a la mente SPY GAME con Brad Pitt y Robert Redford, que disfrute enormemente en 2002 en la sala 5 de Cmark Iqq., y recuerdo que mi motivacion nacio “de la nada”, y pase un rato -bien- agradable. A 10 años de haberla visto -todavia- no la vuelvo a ver para re-disfrutarla. De Tony disfrute muchas peliculas, porque aparte de entretener, dejaba espacio para reflexionar y para conocer a los personajes. Uf, Hombre en Llamas, Deja Vu, hasta la ultima que hizo -Imparable- (que, coincidencia o no, el dia de su fallecimiento, la estaban dando en Cine Canal)tenian esa magia que tenia Scott de hacer cine de entretenimiento…pero con humanidad.