Remember, telephone talk is not secure
El Topo es una película de espías al mando del señor Gary Goldman. La trama nos teletransporta a 1973, a la Guerra Fría, a la época en la que las noticias sobre Rusia, las crisis del petróleo o Nixon estaban en primera línea así como para mi generación fueron los wikileaks, el 9-11 y los escándalos de Berlusconi.
Un espía impasible, de gabán y gafas con marco de carey (George Smiley) interpretado por Oldman es el director de orquesta de una sinfonía actoral en la que aparece Colin Firth en los vientos y John Hurt en la percusión.
En la adaptación de la novela de John le Carré (Tinker, tailor, soldier, spy) llevada al cine por Tomas Alfredson el peso de la historia que juega a llevarnos al pasado y al presente en cualquier instante recae en los actores que interpretan a funcionarios calvos y amantes de la nicotina.
Gestos insípidos, carentes de emoción en salas de reuniones con paredes que escuchan, razón por la cual, los personajes se muestran metódicos mientras develan el entramado de intereses de un bando y otro. Los telégrafos y los códigos ambientan esta película que transcurre en edificios grises llenos de expedientes, máquinas de escribir y afiches malpegados a las paredes con anuncios como este: Remember, telephone talk is not secure. Detalles sutiles que recrean la época del Circus.
Un personaje central con nostalgia de guerra, tomas intrusas y desencuadradas con cortinas abiertas que revelan la intimidad de los personajes, sus traiciones, ambiciones y mentiras.
La actuación del señor Gary Oldman en este juego internacional de topos vale la pena ser vista con lupa o binoculares. Usted elige.



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