Prometeo

Escrito por 11 junio 2012

La película favorita de mi papá es Blade Runner. Me imagino lo sorprendente que debe haber sido verla en el cine, y me encantaría poder hacerlo algún día: ver Los Angeles, California, en el año 2019, de noche, con Vangelis sonando de fondo. Recuerdo ser muy-muy chico e iba a ser su gran estreno en la tele, por TV Globo. Lo anunciaron con semanas de anticipación, y por fin iba a poder verla. La empecé, pero eran pasadas las diez de la noche y me dormí en los créditos iniciales.

La primera vez que vi el trailer de Prometeo fue en el cine. Los trailers en general son todos iguales y producen una sensación muy desagradable de pre-infarto. Mi papá llega tarde al cine y si le toca alguno cierra los ojos. Pero este tráiler era otra cosa, me dejó con esa sensación única, cuando uno siente que esta película puede transformarse en una de las películas de tu vida. Es algo muy intuitivo, y también contradictorio: una lucha entre no tener demasiadas expectativas y las infinitas ganas de ir corriendo a verla apenas estrene.

En el día de su estreno, corrí a ver Prometeo al cine, en 3D. Era la segunda función, 13:50, en el Hoyts de La Reina. Había mucha gente en la sala. Me senté de la mitad para adelante, como me recomendaron que era mejor ver el 3D. Llegué tarde y no alcancé a ver ningún tráiler. De repente empezó Prometeo.

Todo es una cuestión de gustos. Hay películas que a uno le atraen y va a verlas. Hay chicas que a uno le atraen y va a hablarles. Uno toma un riesgo, sin saber qué va a pasar.

Ver una película es algo muy íntimo. Estás tú y la película, nadie más. Ver una película es como tener sexo con alguien. Uno va con algunos prejuicios y expectativas, y no sabe si va a disfrutarlo o no.

Prometeo tiene todos los elementos de todas las películas famosas Sci-Fi. Creo que es una de esas pelis que uno nunca termina de entender, por lo complejas y maravillosas que son: tienen infinitas tramas, que se contradicen y desde donde se puede deducir continuamente. Pienso en Inception, The Dark Knight. En un momento deja de entenderse, pero uno está tan inmerso en el goce que no importa. Pienso que hay que disfrutar más y entender menos. Prometeo me dejó tiritón, y no la he podido sacar de mi mente, tal como cuando me gusta mucho alguien.

Varias veces le pregunté a mi papá por qué Blade Runner era su película favorita. Él nunca me supo explicar bien. Hoy, agradezco que no lo haya podido hacer. Si mis hijos, cuando los tenga, me preguntan por qué me gusta tanto Prometeo, no sabría cómo explicarles: es algo demasiado íntimo para expresarlo a través de palabras.

A veces, la mejor lección que alguien te puede dar es dejar que aprendas por ti mismo.

Salí del cine, y llamé a mi viejo.

4 comentarios

  • Rodrigo - 15 junio, 2012

    No comparto el gusto por “PROMETEO”. Sí aquello de lo íntimo en el cine. Supongo que es parte de la belleza del séptimo arte.
    Aún así, me dieron ganas de verla otra vez, y acordarme de mi abuelo que encontraba “2001, Odisea en el Espacio” (y la vio también en el cine) su película favorita.
    Me agrada saber que hay gente que comparte la vida misma con el filme.
    Saludos desde Valpo e Insomnia!

  • rodrigo - 18 junio, 2012

    Me pasa algo similar con esta pelicula, como en mucho tiempo no lo hacia, que es meterme plenamente en la historia, la atmosfera, los personajes, ect etc. Tiene demasiados elementos interesantes como para quedarme contemplando solo uno. Prometeus es de esas peliculas que no quieres que terminen, cada momento que pasa te envuelve mas y mas. Creo que ire a verla de nuevo. De esa onda camaradas.

  • Luz - 20 agosto, 2012

    ¡Le haría mil veces el amor a esa película!

  • omel - 12 enero, 2013

    comparto el gusto por prometeo y mucho mas el sentir de ver peliculas que te agraden y te recuerden cosas…. saludos

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