In Memoriam: Nora Ephron

Escrito por 27 junio 2012

¿Para qué mentir? No porque ha muerto, uno debe mentir. Pero la muerte tiene eso de poner todo en perspectiva y lo cierto es que la Ephron es más de lo que uno cree. O creo. En un área (o una industria) que, hasta hace poco, dejó relegada a las mujeres como actrices o montajistas, Nora Ephron fue una de las pocas voces femeninas de Hollywood. Y, lo que es acaso más curioso, su especialidad no era tanto la comedia romántica sino la comedia (y los dolores y roces) que surgen justamente cuando llega el amor. En todas sus películas el amor era más que vestidos y rosas. Unas eran mejores que otras. No era, como han dicho por ahí, la Woody Allen femenina, pero sí –algo no menor- era, siguiendo la teoría del recientemente fallecido Andrew Sarris, una autora: escribía y dirigía y sus películas siempre tenían humor, una mujer al centro y Nueva York como telón de fondo (incluso en Sleepless in Seattle). Un talento como Lena Dunham, el cerebro detrás de la notable serie Girls y la cinta Tiny Furniture, surge del camino que pavimento la Ephron. Otra cosa fascinante es que no partió como cinéfila recalcitrante: fue llegando de a poco. Primero como periodista sagaz y novelista certera, luego como guionista, para pasar a directora, sin nunca abandonar las columas o libros. De alguna manera su musa fue Meryl Streep aunque todos la asocian con Meg Ryan. La Streep protagonizó su adaptación de la historia de la obrera Karen Silkwood, en el filme de Mike Nichols. Luego, el mismo Nichols, adaptó, con un guión inspirado en el libro de “memorias” de la Ephron, la “comedia” El dífícil arte de amar (en rigor, Heartburn; Dolor de Estómago o Acidez Estomacal) donde Meryl Streep hizo el rol de la propia Ephron, embarazada, con el periodista más poderoso de Washington (Carl Bernstein, del caso Watergate y Todos los hombres del Presidente, interpretado por Jack Nicholson) y como capta que le están siendo infiel.

Otros de sus guiones llegaron lejos: Cuando Harry conoció a Sally, por cierto, y una cinta menor que me gusta: My Blue Heaven de Herbert Ross con Steve Martin.

Como cineasta, la Ephron trabajó dentro de la industria y sus éxitos son conocidos: Sleepless in Seattle (me niego a escribir Sintonía de amor) y ese remake de un film de Lubistch llamado You Got Mail. Digan lo que digan, Nora Ephron lo logró y entró a la cultura pop e incluso la gente que odia sus filmes o los filmes que fueron copiados de su “fórmula” tienen que reconocer que logró ser parte de la cultura pop, una referencia clave. También hizo cintas que me interesaron poco y nada como La hechizada con Nicole Kidman o esa del ángel llamado Michael con Travolta. Pero deseo destacar dos cintas: su primera, llamada This is my life, con Samantha Mathis muy joven (otra cinta a la que Girls le debe algo) y su última: un filme que es romántica, es una comedia pero a la larga es acerca de otras cosas: comida, tener un oficio, el matrimonio como apoyo y la necesidad de sentir que al menos uno hace algo bien. Ese filme se llama Julie y Julia (Meryl Streep, de nuevo) y funciona de maravilla, entrelazando dos épocas, dos vidas, dos inseguridades y transformándola en una historia francamente emocionante acerca de la comida.

1 comentario

  • Pato Sesnich Jr. - 30 julio, 2012

    Gran nota…y como escribi en mi facebook, twitter y comente en Siempre Juntos de Tarapaca TV, como ella pocas, la extrañare harto, me quedaran sus peliculas -las que tengo pendiente de ver como Silkwood, Michael, por mencionar algunas-, pero le va hacer mucha falta a la industria cin. especialmente al genero de peliculas que hacen bien, las feel good movies.

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