BAFICI 2012: The Woman in the Septic Tank

Escrito por 20 abril 2012

Competencia Internacional
Director: Marlon N. Rivera
Año: 2012

Mucho había escuchado sobre The Woman in the Septic Tank antes de venir a Buenos Aires, estaba en muchas listas de las películas imprescindibles del festival, de las que hay que ver sí o sí, de los top ten y top veinte. Y la verdad, la película no está a la altura. Rainier y Bingbong, director y productor respectivamente, tienen en sus manos el proyecto que revolucionará el cine filipino y mundial. Se trata de “Walang Wala”, algo así como “Sin Nada”. La película cuenta la historia de Mila que tiene siete hijos, viven en la miseria absoluta, y son tan pobres que Mila vende uno de sus hijos a un pedófilo. A medida que los dos chicos -y Jocelyn, la asistente con sobrepeso, que no habla nada, pero está siempre atenta- van relatando el guión, nosotros podemos ver cómo la película va tomando forma. Si deciden poner a otra actriz interpretando a Mila, vemos la misma escena con una actriz más joven; si deciden convertirlo en musical, vemos lo mismo que antes pero en un video con coreografía y todo. Y así. La idea es buena, pero está lejos de ser original, está lleno de cortos, y películas sobre cine que juegan con los géneros y los van cambiando. Lo que no se había hecho era una que fuera festivalera, indie y que más encima hiciera comedia con la pobreza y la pedofilia.

Lo primero que se te viene a la cabeza viendo TWITST es Slumdog Millionare, niños jugando en la basura, pobreza absoluta. Ya conocen el tema. Pero así como la película de Danny Boyle tenía el descaro de beneficiarse con este tour de la miseria y venderlo como una película seria con aspiraciones artísticas, Marlon Rivera, hace una parodia, lo cual lo libera del entredicho moral que tiene el tema. Bien por eso.

Personalmente, me encantan las películas sobre películas, el cine sobre el cine. The Player, Barton Fink, Sunset Boulevard, Boogie Nights, Irma Vep, Wag the dog, son de mis favoritas y la lista sigue. En ese sentido, TWITST funciona y causa risa en algunas partes: cuando deciden cual será el afiche de la película o cuando se encuentran con otro director de cine -al que odian- que viene llegando de Venecia. Acá la película se manda una de las mejores frases que este BAFICI entero podría tener: “Ser un cineasta independiente es como ser un turista”. La dice Poongbato, el director que odian, luego de enumerar todos los países que conocerá gracias a su última película. Esos son los momentos más lúcidos de TWITST, el resto languidece completamente.

No es que sea de mal gusto que se rían de lo que se ríen. Uno se puede reír de la pedofilia y de la pobreza, no es que sea malo. Creo que uno puede hacer comedia con todo, siempre y cuando lo haga con gracia. Acá no hay gracia. El gran problema es que están intentando, con tantas ganas, ser transgresores, ser originales, ser cool, que se les nota a mil kilómetros de distancia y eso les juega en contra. La película tiene más pretensión y petulancia que honestidad y corazón. Sales del cine y ya la olvidaste. Para mi fue como ver Scary Movie 3, o peor, una mala versión de Zoolander (ojo que a mi me gusta Zoolander). Así como Stiller se reía del mundo de la moda, Rivera se ríe del mundo de los cineastas independientes, de los festivaleros. Pero en Zoolander uno terminaba encariñándose con el modelito, acá los chicos son de palo.

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