BAFICI 2012: Papirosen
Competencia Argentina
Dirección: Gastón Solnicki
Año: 2011
Siempre me gustaron las películas familiares. Autorretratos. Algunos profesores me dicen que hablar de uno, en el cine, es peligroso. Otros me dicen que es de lo único que realmente podemos hablar. Contar sobre lo que uno conoce es sincero, es transparente, y dice tanto del mundo como las películas macro, universales. Los detalles, los micro mundos, construyen el resto. El interior de una casa, de una familia, arrastra consigo historias personales importantes. Grandes historias con pedazos de guerras, de traslados, de obligaciones, de presiones, de viajes y separaciones.
El video casero tiene algo mágico. Entramos sin preguntar en el mundo de otro. Revivimos sus momentos, sus vínculos, comprendemos relaciones. Nos sentimos cercanos porque también somos parte de algo, de una familia. También tenemos un padre, una madre, hermanos rebeldes, bellas hermanas. Los niños siempre traen felicidad. Es la tarea implícita de ellos para con el mundo, que sin saberlo la cumplen, felices de ser. Crecer siempre es más difícil. Empezar a hacernos grandes.
Todas las familias tienen problemas. Ninguna es perfecta. Gastón Solnicki es uno de los hermanos de la familia, silencioso, coherente y omnipresente esta con su cámara, retratando su casa, su madre, su padre, su abuela, sus sobrinos. Familia judía, de Rusia a la Argentina. De nuevo,
La Segunda Guerra Mundial, tema recurrente del festival, del cine y del mundo. Siempre estamos hablando de lo mismo de diferentes formas. Es importante saber que cosas pasaron, y de dónde venimos.
Cada palabra. Cada mirada. Cada gesto, revela el cómo de la intimidad. Si bien esta película es una película de su familia, es también casi un homenaje a su padre. El personaje más presente de todos. Padre, hijo, abuelo.



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