FIDOCS 2012: Escuela Normal
La educación nunca se puede tomar a la ligera. En tiempos de revueltas, renovaciones, marchas y manifestaciones, en un país como el nuestro no nos puede dejar de importar el qué hacer con la educación. Mientras miraba la película pensaba cuanto me gustaría que la gente la viera, sobre todo los jóvenes, estudiantes, secundarios en Chile y el mundo. Es entonces cuando el cine se vuelve un interventor de las mentes pensantes, un distribuidor de saberes, de informaciones, de buenas ideas. Un interlocutor para todos aquellos que también creen que las cosas pueden ser distintas.
Celina Murga, después de dirigir dos largometrajes (Ana y los otros y Una semana solos) y varios cortos, estrena su primer documental en este BAFICI 14. Escuela Normal retrata íntimamente el interior de una escuela de Entre Ríos, provincia natal de la directora.
Primer plano: seguimos, en plano secuencia, a un estudiante desde la calle hasta el aula. Sin cortes se presenta el espacio, protagonista natural del documental, y permanecemos con el estudiante. Segundo plano (si no me equivoco): seguimos, en plano secuencia, a la directora del colegio recorriendo el lugar. Dicha situación, se repite en varias ocasiones, a la directora la seguimos de espaldas a cámara, por los pasillos de su escuela. Directora comprometida, dueña con derecho de su espacio construido por todos. Directora que pone jabón en los baños, que les habla a sus alumnos, que los reta, que ordena a los profesores, que organiza la institución, y hace todo lo que un director tiene que hacer. La puesta en escena la mira de espaldas, con distancia y respeto.
A los alumnos no. A ellos los miramos de frente, de costado, en planos generales, en primeros planos, levantados, sentados, enfrentado al profesor. Qué nos dice la película, que los adultos no siempre tienen la razón. Este documental pone la cámara de testigo para refregarnos en la cara que los jóvenes secundarios tienen palabra y voz, que la sociedad conforma seres pensantes y que la escuela es la institución que gesta esta primera formación. Justamente por eso, y porque es parte de la naturaleza del ser humano, decimos que no a lo que nos dicen que si, y opinamos distinto a los otros, por que las verdades universales ya no son ni tan verdades, ni tan universales. Una chica, adolescente, no entiende por qué la constitución de su país se declara Católica, siendo que ella, como muchos, no creen Dios: “por qué entonces no se puede declarar judía o musulmana”, dice debatiendo mientras las voces avalan y se arma una discusión.
Las elecciones del centro de estudiantes de la escuela llevan consigo el hilo narrativo conductor del relato documental. Observamos, pasivos, a los estudiantes activos que conforman las listas que se presentan para la conformación del cetro de alumnos. Presenciamos las reuniones previas al debate, tácticas políticas, proyectos serios y algunos no tan serios, compromisos reales para con la educación. Ninguna opinión es invalida, ningún comentario es banal. Los estudiantes se organizan, son capaces.
Elecciones: menos de doscientos votos, más de 700 alumnos. ¿Qué pasa? Me pregunto aquí, viendo la película, allá en Chile, en el mundo.




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