BAFICI 2012: Educación Física
En Buenos Aires se está hablando de Pablo Cerda. No porque haya actuado en alguna película que haya prendido el ánimo en el Bafici 2012. O sea… sí, también. Pero no es eso lo que lo que lo tiene en boga. No. Están todos hablando de su debut como director. Su ópera prima (yo sé, el término más snob que puedan haber inventado los periodistas culturales, pero que, al parecer, hay que usar) Educación Física se fue llena de aplausos en su pasada por el festival. A pesar de no ser una sorpresa para nosotros aquí en cinépata (habiendo visto sus dos cortos Omar y Dos Horas) quedamos con una sensación dulce luego de ver Educación Física en la pantalla grande del Bafici número 14.
Educación física está construida en un universo entre Punch Drunk Love –restando la tonelada de anfetaminas- y Jack Goes Boating -menos los kilos de marihuana. Su personaje central (llevado por el mismo Cerda –sumado 23 Kilos) Exequiel es un profesor de educación física de un colegio pueblerino de San Antonio. Sí, San Antonio, el puerto más importante de Chile, pero donde no pasa nada. NADA. Una especie de Valparaíso, pero sin el glamur y las casas de colores, sin la onda ni los británicos. Un puerto que se quedó en los ochenta en vez de en los principios de siglo. Al igual que en San Antonio, en la vida de Exequiel pasa muy poco. Más bien nada. Es precisamente aquí donde Exequiel se devora el papel. No está claro si es un personaje socialmente limítrofe o torpe –como es evidente en las otras dos pelis mencionadas- o es un joven que lleva tanto tiempo en un lugar, y en una vida, donde no ocurre nada que la sinapsis cerebral está más bien en el mínimo.
La distinción no importa mucho, en todo caso. Nunca están develadas ni una de las dos opciones. E importa poco. Exequiel se toma la historia y la hace completamente propia. Resulta imposible terminar la película sin quererlo –hasta el punto de adorarlo, incluso- sin estar emocionado, sin conectar con el espacio interno, ese en donde se encuentra la dulzura.
Educación Física pertenece a este nuevo estilo de cine. El cine del futuro (como le llaman algunos) aquél donde lo que importa son los personajes y sus conversaciones de mundo. Un cine completamente indie. Esa mezcla, que lleva unos años fraguándose, de películas donde lo que importa es la historia pequeña que se está contando, a diferencia de los peaks narrativos. Aquí no hay introducción ni conclusión, ni tampoco un video clip musical en medio de la peli para explicar que está “ todo bien” pero que pronto todo se va a ir al carajo por algo menor. No. Educación Física ocurre en la planicie de la curva dramática. Ocurre en la vida real. En un mundo con el que uno se relaciona y comprende. Se identifica. Y la música de Varios Artistas ayuda de sobre manera.
Y se agradece enormemente. Los altos y bajos son más bien una anécdota, un extra. A Exequiel le pasan cosas, bastantes incluso. Pero él no se mueve nunca. Su pena, alegría, dolor, rabia, amor y cariño se los vive de la misma forma que se vive el resto de su vida. Sin mucha exageración. Porque lo que importa en la peli es Exequiel y su vida en San Antonio. Su relación con su padre, sus amigos de infancia, sus clases en el colegio y el mar.
Pablo Cerda volvió a meterse en la temática de las relaciones de cariño. La familiar, la pareja –u cuasi en este caso-, una bellísima amistad de infancia –que también, al igual que él, se quedó en San Antonio luego del colegio- y su padre. Su padre y el mar. Pablo lo hace muy bien. Aquí está su camino. Lo ha encontrado. Y esperamos que siga por ahí. Este es el primer paso largo que hace Pablo Cerda y aterrizó con pié firme. Cruzamos los dedos para que siga por ahí. Que continúe.
En Buenos Aires Pablo Cerda está hot. Y esta vez, por las razones correctas.



2 comentarios
Yo la vi y me encantó ! Pablito sabe muchooo =D ojalá esté luego en cines por ahí para verla de nuevo
[...] más, o mejor aún, en algunos casos se vuelve hasta el personaje principal. Esto sucede en Educación Física, primera película dePablo Cerda. Me pasa que escucho Otra Piel de Richard Solís y me imagino al [...]