El Baúl de Raúl: El Pejesapo
El pejesapo produce una sensación extraña que se queda con uno por un buen tiempo. Es como si el vagabundo que intentas evitar a la salida del metro, se subiera a tus hombros, se fuera contigo a tu casa y se durmiera a tu lado, en tu cama, abrazándote. Así de invasiva puede llegar a ser.
La película cuenta la historia, en forma de episodios, de Daniel SS (Héctor Silva), un ex convicto suicida que luego de lanzarse a las aguas del Río Maipo y ser rescatado –en una secuencia inicial sorprendente, propia de una película de Lynch, en la que uno no sabe qué diablos pasa, pero sí que tienes que seguir mirando– decide quedarse viviendo un tiempo en aquel sector rural, a las orillas del río, en las afueras de la capital, convirtiéndose en el vecino de un par de ancianos muy pobres que lo ayudan a regañadientes. En esta primera parte el personaje será bastante desquiciado, atormentará a los ancianos y perderá el tiempo recogiendo grandes piedras del río, para luego limpiarlas y venderlas “a luquita no más”. En la segunda parte, Daniel parece algo más cuerdo. Algo. Busca trabajo con la inocencia del perro nuevo y la comparación no es gratuita. SS con una voz en off, cuenta: “sin pega te sentís postergao, te sentís aislao, menospreciao, desvalorao, todo lo terminado en ao”. Un maestro.
El montaje es sumamente acelerado, algunas veces tipo documental; los tantos jum cuts; el sonido mal captado con el consecuente uso de subtítulos, los cortes abruptos de cámara en movimiento. A todas estas características se les puede sumar una estética que apunta hacia la fealdad y hacia lo inmundo, como la mosca en el lente de la cámara (¡notable!), la luminosidad opaca, la suciedad de las imágenes. Todo lo anterior hace de El pejesapo, no una cinta a la que le falta cine, lo contrario, le sobra cine, ya que todas aquellas características dan cuenta de una intencionalidad, no de un descuido. Su fealdad, la confusión, los “errores técnicos” acercan la cinta a la realidad que está retratando y es en parte una de las razones por las que ésta película se vuelve un puñetazo en la cara que te deja el ojo en tinta por un buen tiempo.
La mezcla entre ficción y documental está tan bien lograda que el espectador la mayoría de las veces no está seguro si la parte que está viendo es real o ficción. Muchas escenas son similares a lo que hacía Sacha Baron Cohen en Borat, eso de incluir en las escenas a personas que no saben que después aparecerán en la película. Pero lo que hacía Borat en tono de comedia; Sepúlveda, el director, no le da un tono dramático, peor, lo vuelve real. Él sabe que la realidad siempre será más poderosa que un buen drama, por eso la mezcolanza entre documental y ficción. Dónde sí se vuelve documental de tomo y lomo, es en el episodio de Luisa Durán de Lagos, ex primera dama del país. Sepúlveda, en una de las genialidades de las que el cine chileno carece, convierte a la señora del otrora presidente en un personaje que viene a representar una institucionalidad tan fallida cómo los computadores que están reciclando. Un mini documental dentro de la cinta en donde Daniel SS le habla a la cámara como si fuera nosotros.
Daniel SS es un personaje atormentado, perdido, no sabe lo que quiere, es presa de un estado de angustia muy fuerte y la película no parece darle ningún atisbo de esperanza, nunca le pasa, o él no deja que le pase algo bueno. Bajo este prisma, es fácil pensar que SS volverá a lanzarse al río o quizás otra cosa peor. Lo único que hace es vagar, como Javier en Te creís la más linda. Son personajes que van de un lado a otro sin mayores certezas. Se mueven por inercia como sumidos en una corriente invisible o como zombies de una película de Romero.
Muy poca gente vio esta película cuando estuvo en cartelera. Para el espectador común y corriente fue una película invisible. Ahora la tienes disponible siempre y gratis. No dejes de verla, es una experiencia.



2 comentarios
Esta pelicula tiene licencia creative commons?
Así es. Todo lo que publicamos, cortos, clips y largos, tienen la licencia de creative commons.
Gracias por el interés.
Saludos!