Hermosos Perdedores: En el trineo de Schopenhauer
Me pongo serio y tomo ese libro que pesa tanto en el velador, que se ve difícil pero me hace parecer interesante, que al leerlo, o simular hacerlo, la gente, alguna gente —una poca gente, dos personas, un señor y una mujer, una mujer ni siquiera tan joven y ni siquiera tan bonita— me va a mirar con cara de y este chascón, leyendo filosofía alemana del XIX, será inteligente, será un pensador, será un curioso, será uno de esos jóvenes de hoy que parecen tenerlo todo tan claro y una opinión ante cualquier tema y una respuesta ante cualquier pregunta, o por último una frase mentirosa pero dicha de corrido y que suene convincente, algo ante lo que uno sólo pueda decir hum, sí, claro, tienes razón, tienes razón niño joven que lee a Schopenhauer en el metro, levantando la vista cada 30 segundos, viendo si alguien lo está viendo, mirando si alguien está mirando lo que él está haciendo: leyendo a Schopenhauer en el metro, por gusto, por las ganas de tener tanta dificultad y tanto pesimismo en las manos, y sentir que soy más, que nadie aquí entiende nada, que nadie sabe de qué se trata, que todos tratan de hacer que no están viviendo, que todos niegan conscientemente la Voluntad de vivir, dice Schopenhauer, todos la niegan, y así se evita el dolor y el aburrimiento de saber que estamos vivos, porque toda vida es esencialmente sufrimiento, dijo él, lo vi en Wikipedia, porque los libros difíciles los paseo y los muestro en el metro pero los entiendo en Wikipedia, leyendo las biografías resumidas y buscando citas entretes que después pueda memorizar, frases como toda vida es esencialmente sufrimiento, porque al final la filosofía es memoria, es saber quién dijo qué y tener en la cabeza un par de frases de cada uno, un par de frases y palabras largas como concupiscible o individuación o causalidad y armarse una idea fácil pero con palabras difíciles de cómo se supone que es la cosa, cómo se supone que funciona el ser humano y su cabeza y su alma y qué tan posible es ser feliz, y qué tan feliz se puede ser pensando, esa es la cosa, veo a los que saben y hablan de lo que leen y parecen tan felices, sabiendo tanto, leyendo tanto, apareciendo en tantos eventos sociales tomando tanto vino, con zapatos tan puntudos y a veces con algo de barba, siempre sabiendo cómo es que tienen que ser las cosas, cómo es que tiene que funcionar el Estado, cómo es que debería comportarse la sociedad frente a los medios de comunicación masivos, cómo es que lo ha hecho Francia y Suecia con su integración multicultural, cómo es que Engels ha sido subvalorado frente a Marx, cómo es que el optimismo de Spinoza debe volver a cobrar vigencia, y yo no tengo cómo mierda hablar de ninguno de esos temas, no tengo idea de nada, sólo tengo ganas de comprarme zapatillas nuevas y mucha angustia por llegar a la casa y jugar play 3, ganas de ver algún capítulo repetido y doblado de Malcolm o a lo mejor tomar un helado, son momentos bacanes que olvidaré muy pronto pero me siento infeliz, infeliz por estar en facebook viendo fotos de perfil y mirar mi velador y ver ese libro que pesa tanto ahí, que ni cagando voy a leer pero que a lo mejor puedo pasear y mostrar en el metro, hacerle creer a la gente que soy alguien que sabe, alguien que se ve serio tan serio en el vagón, al lado de la puerta, que mira para ver si lo miran leyendo esas teorías difíciles sobre el hombre pero que el día del pico las va a aplicar alguna vez a su vida, antes muerto.
En el trineo de Schopenhauer es un libro de Yasmina Reza, publicado por Anagrama, que puedes encontrar y comprar a sólo un clic en el sitio web de Librerías Qué Leo.



14 comentarios
te las mandaste
Un deleznable y triste artículo. Tanto en la forma como en la sustancia. El título debería ser otro, ya que uno espera encontrar algo relacionado con el libro y no con tu experiencia con tal.
Por lo demás, un desagrado saber que hay gente con ese tipo de prácticas.
Lo único rescatable es tu sinceridad.
q divertido su mina le escribe te las mandaste.claro si ella habla de temas de como tirarse piqueros en la piscina en zancada.q mas se puede esperar
Dudo que el propósito de comentario alguno sea dar cuenta de “el libro” en cuanto tal, en cuanto noumeno o cosa en sí, ya que es una tarea de por sí imposible, y que a mi juicio de ser posible no sería deseable, si uno quiere saber de qué se trata el libro, pues bueno, va y lo lee.
Es interesante el abordaje desde el punto de vista fenoménico (incluso quizás fenomenológico) con el que el autor nos da cuenta de su propia y particular experiencia de enfrentamiento con la obra en cuestión, ya que al final no se puede hablar más que de eso, de nuestras propias experiencias, siempre distintas, frente a las cosas, y en ningún caso de las cosas mismas, como pretendería Eleonoro. ¿Existe “el libro” más allá de nuestra propia experiencia con él? Lo dudo.
No faltan los weones que hacen comentarios en términos Kantianos, o mejor dicho neo Kantianos, cuando en realidad la columna no da para tal análisis.
Además los dichos de don Pablo no parecen de recibo, ya que nadie, ni “Eleonoro” afirma que la columna fuese criticable por no tocar el tema de fondo (o en cuanto noÚmeno, como denomina tan siúticamente Pablo). Simplemente hizo una apreciación respecto del título, lo cual es una cuestión práctica a fin de cuentas. Finalmente, el argumento de don Solar cae estrepitósamente en lo relativo a que si uno quiere saber de qué trata el libro, simplemente uno “va” y lo lee: si fuese así, entonces no existirían los sitios web con columnas y artículos de literatura.
Claro que es interesante la idea de que cada persona tenga una particular forma de interpretar y atribuirle sentido a una experiencia (en palabras de Kant, cada cual tiene sus propias gafas mentales). Sin embargo, lo anterior no hace que el artículo en comento sea de interés. Ah, y la respuesta ante la última pregunta es un no ¿O un sí?
estrepitosamente
1)Yo creo que más weón es tomar en serio un estilo que no pretende más que hacer eco de la impostura intelectual que este comentario critica y pone en evidencia (Todo lo que sé sobre Kant lo aprendí de los teléfonos inteligentes).
2)Respecto al título, efectivamente el escrito en cuestión causa un efecto de sorpresa, pues no es aquello que esperamos encontrar, en lo que radica a mi juicio lo interesante de éste. Dudo que el título deba siempre ajustarse fielmente al contenido (algo más bien imposible), remito a Ramón al chiste de Lenin en Varsovia.
3)Cuando leo una reseña, comentario o crítica no espero que ésta me de cuenta fielmente de algo, sino que lo hago interesado en cómo ese algo impacta en una subjetividad particular, cuestión que en este comentario se cumple a cabalidad, por más que a Ramón le moleste. A lo que me refiero es que no se le puede imputar a un comentario falta de fidelidad a lo referido, si uno busca aquello no tiene más que remitirse al objeto intencional en cuestión.
4)Respeto que para Ud. Don Ramón el artículo no sea de interés, pero no por eso no va a ser de interés para mí, por el efecto de sorpresa y por poner a la intelectualidad en el lugar que le corresponde, el de la impostura y el semblante.
Loco, chupen el pico. La weá está súper bien escrita, es entretenida y aparece en un blog.
Lo de uds. son comentarios escritos horrorosamente, fomes y con exceso de caracteres.
Y tirarse a la piscina es la zorra, haría un libro de toda esa experiencia.
jaja y pensar que todo partio pq un wn no entendio un libro y los weones graves se enojan pq no les gusta el blog.
mejor vayan a leer sus cagas de libros fomes sera…mejor hablen de peluiculas
después de esto nicagando compro el libro. primero por que si es de filosofia intersante super intelectual, me dá lata, prefiero preocuparme de los problemas reales de mi vida, las deudas, los weones que andan jotiando a mi polola, de conseguir una pega luego para el verano por que mis viejos me van a exiliar, y otras cosas MUCHO más importantes. segundo por que un grupo de compadres habló demasiado de un libro que seguro es más malo que la cresta y que un grupo de lokos se hacen los intelectuales opindando sobre una crítica que esta buenisimaa!!, por que lo que menos hace es hablar del libro en cuestion.
y tercero prefiero comprar un libro más piola.
y tercero no escribo más por que me aburrí.
escribo sólo por que todos o opinan y sienten derecho de hablar en demasía .
Es obvio que mas de alguien se va ha sentir reflejado o incomodo.
Ya loco, lo leíste y no lo entendiste, bien. Eso hubiera bastado. Te falta conocimiento en la materia no más, una materia que por lo demás no es fácil. Eso no te hace ni más tonto ni menos interesante. O sea, está claro que lo sabes, pero quizá el tema te preocupa de más. Lo que sí falta, o lo que yo creo que nos hace ruido a mí y a los que te comentaron tan violentamente (espero no estar en ese grupo), es la humildad de asumir, antes de tomar el libro, antes de aceptar escribir la reseña, que no es algo que tú estés preparado para reseñar. Así de simple. Lo digo porque llegué buscando una reseña del libro y, al menos en ese punto, me hiciste perder el tiempo (que no es muy valioso en todo caso, hay que decirlo).
Claramente una reseña no lo es, y al parecer no pretende serlo (no he leído el libro, no puedo asegurar imágenes comunes o alegorías al texto) y ahí radica lo no sólo interesante, sino entretenido de la crónica de cómo leer un libro sin siquiera estar leyéndolo. De como vivir la vida sin estar viviéndola.
que los haters-trolls vayan a escribir mejor, o a mejorar lo que ya han escrito, pa que les publiquen algo y sean menos amargaditos y envidiosos