Sobrevivir al tiempo

La guitarra de Kurt Cobain dice:
VANDALISMO
BELLO COMO UNA PIEDRA EN LA CARA DE UN PACO
La polera de Dave Grohl dice:
PIXIES
La voz de Krist Novoselic dice:
¡EL FUNK DE NIÑOS BLANCOS APESTA!
Nirvana empieza a tocar Smells Like Teen Spirit. El mundo (no) ha cambiado en veinte años.

Era el Halloween de 1991 en Seattle cuando Nirvana tocó en el teatro Paramount junto a Mudhoney. Treintiseis días atrás, el álbum Nevermind aparecía en las disquerías. Las canciones estaban frescas, apenas promocionadas; la banda todavía no cargaba el desastroso peso del éxito ni Kurt Cobain era considerado aún el vocero de una generación.
Nirvana en estado natural. Después, lo que se sabe.

El mundo ha cambiado en veinte años. O más bien: visualmente el mundo ha cambiado en veinte años. No hay mejor indicador del paso del tiempo que la moda textil: dime qué te pones y te diré en qué década estamos. 1991: pelos largos bototos negros camisas leñadoras pantalones cortados bajo la rodilla calcetines blancos. Algún jockey puesto hacia atrás. Lo que se dice la pinta grunge.
Pero el mundo no ha cambiado tanto si cerramos los ojos y escuchamos. Nirvana —en vivo en el Paramount (2011, 71min)— suena actual. Incluso: más que actual suena atemporal, como si fuera una música de siempre, que representa esos sentimientos e ideas universales que toda gran obra sabe plasmar en su momento. Un presente eterno condensado en tres instrumentos, una voz rasposa y un malestar permanente.
Abrimos los ojos de nuevo y Cobain sólo canta, apenas habla. Introduce Rape Me: esta canción es sobre los peludos y sudados hombres blancos… que violan. Su chaleco oscuro viejo le queda grande, la saliva se dispara cuando grita, el pelo se le mete en la boca. La guitarra suena rápida, fuerte, precisa, pero lo que se ve es su brazo izquierdo rasgueando calmado, bajo un control que pierde apenas en el final, con la destrucción de la Fender Jaguar de turno.
La puesta en escena es sencilla. Un teatro, su escenario con piso de madera y los tres músicos con sus tres instrumentos. Un fondo rojo, algunas luces, dos bailarines bien ambiguos y apartados, y camarógrafos dando vuelta. Krist Novoselic, el bajista y principal interlocutor con el público, dice: hay más cámaras aquí que en un 7 eleven.
Pero a diferencia de tanto registro de música en vivo —que suele ser prolijo, correcto y distante—, este es incisivo, imperfecto y totalmente intuitivo. Cobain se lanza al piso con su guitarra: ahí está la cámara encima grabando. No hay puntos fijos sobre el escenario, todos se mueven a todos lados. Uno se para enfrente de la batería, otro se pone detrás de Kurt y siempre se los ve interviniendo en los planos. La magia de la tevé acá no existe: sólo hay evidencia explícita de un show enérgico, rápido y sin pausas ni épicas facilistas basadas en lo externo. No hay discursos que entregar ni imágenes que vender —todavía. Esto es solamente una banda —¿la mejor banda?— haciendo lo que sabe y tiene que hacer: música en vivo que sobrevive a los tiempos.
Nirvana: Live at the Paramount
“Jesus Doesn’t Want Me for a Sunbeam” (cover de The Vaselines)
“Aneurysm”
“Drain You”
“School”
“Floyd the Barber”
“Smells Like Teen Spirit”
“About a Girl”
“Polly”
“Breed”
“Sliver”
“Love Buzz” (cover de Shocking Blue)
“Lithium”
“Been a Son”
“Negative Creep”
“On a Plain”
“Blew”
Encore
“Rape Me”
“Territorial Pissings”
“Endless, Nameless”


3 comentarios
Yo me bajé los mp3s de esta presentación de modo muy pirata y me parece un material a toda raja
lo esperaba hace mucho tiempo, lo buscaba por todos lados como el live and loud en el mtv, donde kurt está muy asqueado de todo,
donde comprarlo??¿¿