Inglorious Basterds: La Venganza del Rostro Gigante (primera parte)
Público, no nos confundamos. No se trata del legendario Tarantino jugando a ser un dios bueno que viene a vengar a los judíos invirtiendo los papeles. Esta es otra de sus obras maestras sobre desencarnada y divertida venganza: llena de sangre, explosiones y un coro de personajes, que solo reflejan una vez más la visión que el prodigio niño geek del cine gringo tiene sobre nuestra delirante cultura. Sin embargo, Quentin tiene un corazón; y aunque un festival de sangre sea necesario, con este film él ha fantaseado que la audacia de su cine será suficiente para, nada más y nada menos que, terminar con la Segunda Guerra Mundial. Para lograr esto, escogió el camino que conocemos es de su predilección: collage posmoderno de influencias de la cultura pop y del cine b, varias líneas narrativas que soportan con matices el transcurso de la venganza; mas un ingrediente inusual y nuevo para cada film, en este caso, un evento real: la guerra.
Para avanzar en el desmenuzamiento de este nuevo trabajo del astro del cine de referencias, que nos ha deslumbrado con las recontra-hiper-famosas: Reservoir Dogs, Pulp Fiction, Kill Bill, entre otras; es necesario comprender algo que el director mismo lo ha dicho: “no me importa que mi cine esté por encima de las cabezas del público, la cultura pop funciona así, no sabes qué significaba algo hasta que lo ves, investigas y lo entiendes”. Es decir, que las películas de Tarantino funcionan como un panel de opciones, donde, depende el espectador, estará al acceso de un nivel de lectura. Puede sonar arrogante, pero es interesante lo que genera en nosotros ese tramado de datos, que al recibirlo en una sola bocanada de imágenes y sonidos, impacta también, en varios niveles nuestra percepción.
De esta manera, las tres palabras claves para “Inglorious Basterds” son: Spaguetti Western, Macarroni Fight y Western Movies. Durante más de diez años, que fue lo que se demoró en concretar el guión, Tarantino guardó una película como su tesoro personal con morbo y devoción como buen cinéfilo, “Quel maledeto treno blindato” de Enzo G. Castellari, que para Estados Unidos se tituló en 1978, “Inglorious Bastards”. Así, él le cambiaría una a por una e y haría la suya propia. Los dos primeros géneros que enunciamos al principio, hacen referencia a los “italian explotation war movies” que aparecieron entre los 60´s hasta los 80´s y básicamente eran la versión bajo presupuesto del género que en Hollywood había barrido con taquilla, el western. Ahora, Tarantino vuelve a traer a casa el estilo y nos muestra su interpretación de esta singular pieza del cine b italiano. A sabiendas, cine de guerra, pero ahora, desenfocando la artillería pesada y centrándose en un estilo singular de violencia explícita tanto como la construcción de “héroes de cómics” dentro de un contexto histórico.
La segunda parte de este artículo la publicaremos la próxima semana.



0 comentarios