Hermosos Perdedores: Road Story
El silencio es difícil de escribir: mucho más fácil parece ser mostrarlo.
La soledad autoinflingida es sobre todo un voto de silencio, una condición en la que las palabras suenan sólo en la cabeza, un estado en el que los gestos y los espacios son los que hablan: se escucha pero no se conversa, se mira pero no se toca.
Siendo así, el viaje de un hombre que quiere desaparecer en su soledad, cambiándose de país, de nombre, de pinta —y que para encontrarse se pierde en carreteras que no conoce, en pueblos de los que nunca supo, entre gente que no le interesa— se hace mucho más fuerte cuando es contado con imágenes, mostrado sin tantas palabras. No hay tanto que decir sino que denotar: un hombre solo es mucho más solo cuando se ve el espacio de su soledad.
Road Story surgió como un cuento largo de Alberto Fuguet, aparecido en su libro Cortos: el viaje de Simón, que escapando de su vida en Santiago se manda a conducir sin rumbo por las carreteras del sur de Estados Unidos. Un cuento perfecto para una película caminera pero que finalmente evolucionó en una novela gráfica —que no es ni cómic ni historieta.
Una novela gráfica es lo más cercano al cine que se puede encontrar en un objeto con páginas de papel. Es leer una película, mirar un libro. Y lo que hace Gonzalo Martínez, dibujante chileno que trabaja en Estados Unidos, es adaptar con precisión el cuento y acceder directamente a su esencia: el silencio.
Es justa la injusticia que evidencia Fuguet en el prólogo: su nombre aparece más grande que el de Martínez en la tapa, y eso lo incomoda. Las cosas del marketing impidieron lo contrario, pero eso finalmente no cambia nada. La idea fue de uno, la ejecución fue de otro, el trabajo fue conjunto e impecable. Un silencio que se ve, un viaje que se vive, un libro que se mira.
Road Story, lo puedes comprar rápido, fácil y barato desde el sitio de Librería Qué Leo, sin mover un pie.



1 comentario
Suena algo digno de leer. Interesante lineas del principio. Buscare el corto.
Saludos.