El Baúl de Raúl: Velódromo
“Antes siempre estaba solo, ahora por lo menos siento que me tengo a mí” Charles Bukowski
Todos hemos pasado por un momento de nuestras vidas en el que no queremos a nadie cerca, somos felices en solitario, en nuestro espacio, en nuestras cuatro paredes, puede ser una pieza o un departamento, da lo mismo el lugar, pero es tú lugar, tu propia fortaleza de la soledad. Sólo queremos estar solos, sin familia, sin amigos, sin pareja. Un buen libro, una buena película, o puede que ni sean tan buenos, pero ellos nos harán compañía; o ni siquiera eso, puede que solo la conexión a internet nos acompañe y no necesitaremos de nada más. Nada malo hay en eso. Y no, no es que estés deprimido o enojado con el mundo, no es eso. Simplemente quieres estar solo en tu espacio, que no te molesten. Hugh Grant, en la película About a boy, afirmaba que lo único que quería era convertirse en una isla, no tenía ligamientos con nadie y salía de ese estado sólo para tener sexo con solteras desesperadas que salían de los treinta, para entrar a los cuarenta. Grant, al final no podía cumplir con su sueño, pero igual lo hizo por años y años hasta que llegó ese niñito nerd hijo de madre hippie a tocarle la puerta. Creo que con el dinero y el tiempo para hacerlo, no serían pocos a los que les encantaría convertirse en una isla, sólo para salir de ella con fines de apareamiento casual. Es algo atrayente. Chuck Lorre hasta hizo una serie exitosa sobre este tema, pero Charlie Sheen se aburrió del éxito y la serie se le fue al carajo.
Todos los que te rodean te tildarán de autista, de amargado, de enfermo. No obstante, tu no cederás, sabes lo que te conviene, y no necesitas de nadie. Eres como Ariel Roth, el protagonista de Velódromo y no estas para aguantar mierda de ninguno. Te refugias en tu apartamento, en tus películas, haces tu trabajo y sales en tu bicicleta. Todos piensan que eres raro. De entrada caes mal, te llaman petulante, creído, imbécil. Te da lo mismo. Es un poco como decía Tyler Durden en El club de la pelea: “sólo cuando lo pierdes todo, eres libre para hacerlo todo” y el personaje de Pablo Cerda tiene muy poco, de ahí viene el origen de su libertad. Y de tener poco pasa a tener nada: su mejor amigo y luego su novia lo dejan por antisocial, mala influencia y poco emprendedor. Pero él se las arregla solo. Sabe cómo estar solo. El mismo se autoaisla. Algo que en el mundo del Twitter y del Facebook no es fácil, el mundo de hoy te invita a estar comunicándote constantemente, pero tú no lo haces.
Hablar de Velódromo es hablar de Roth, él es la película, y es por eso que no a todos les gusta, puesto que Roth no cae bien de entrada, entonces la película tampoco lo hará, pero si le dan tiempo, les aseguro que Roth, al igual que película, se quedará con ustedes por lo menos un tiempo. Verlo pedalear, jugar con la bici, subir cerros, tomar curvas. El tipo de verdad disfruta, pero no sólo disfruta andar en bici, él se está disfrutando a sí mismo (los gringos tienen la expresión: él esta enjoying himself), la bicicleta no es más que un símbolo de su libertad, de su independencia (el mismo símbolo que le dio De Sica en El Ladrón de Biciletas). La sonrisa de oreja a oreja de Roth en el Velódromo no es casual. Va a toda velocidad y sonríe porque la hizo, está solo, pero está feliz. Obviamente que no es llegar y hacerlo, pero sí se puede ser una isla. No es ni mejor, ni peor que optar por la pareja estable y los hijos, no es ni más fácil ni más difícil, es simplemente otra opción y tener la opción siempre se agradece.
Si estás esperando Música Campesina, aprovecha de ver Velódromo, la segunda de Fuguet, gratis, acá en Cinépata.



4 comentarios
Esta película deviene en una antítesis no solo de la forma y fondo de nuestra actual sociedad, sino de algo más grande y noble como lo es la búsqueda de la felicidad, acto históricamente transversal.
Mucho anhelamos consagrar la esencia de la vida de Ariel en nuestros hábitos.
Esta película construye un ideal muchas veces privado de la vida integral, honesta y desinteresada.
Para mi simplemente un imprescindible del cine por su conexión, adecuada velocidad y perfecta trama.
No me canso de ver esta peli.. muy real , hasta me siento un poco identificado con Ariel.
Excelente !
comparto todo lo escrito.. Gracis Raúl!
cuándo suben música campesina? no he podido pillarla en ningún sitio.. si alguien sabe de donde descargarla, lo agradecería un montón!
=)
he visto como tres veces esta película y siempre me motiva la idea de que pedaleando logro esa libertad, de no tener que depender de nada y nadie para poder moverme y hacer lo que quiera, disfruto mucho los momentos en soledad porque son en esos donde me sigo conociendo más…