Toma 07: Inhale (2010)
Dr. Rubin (Rosanna Arquette): Después de consultar con mis colegas, me temo que opinan que…Chloe está entrando a la etapa cuatro.
Paul (Dermot Mulroney): Es la última, ¿cierto?
Diane (Diane Kruger): Dios mío.
Paul: Cielos.
Dr. Rubin: Lo siento, Diane.
Diane: Si.
Dr. Rubin: Oí un rumor que me ha estado dando vueltas en la cabeza desde hace un tiempo y busqué un nombre en UOOS. Sólo hay dos razones para que un paciente salga de la lista: o consiguen un transplante o mueren. Esto es confidencial.
Diane: ¿James Harrison?
Paul: James Harrison. ¿El famoso James Harrison?
Dr. Rubin: Según su historial médico, en el 2001 tenía una esperanza de vida de dos años. Unos meses después, lo sacaron de la lista.
Paul: ¿Qué quiere decir?
Dr. Rubin: Debió encontrar una alternativa.
Diane: Disculpe, dice que… ¿Pudo haber recibido un transplante ilegal de corazón?
Dr. Rubin: Es posible. Cada país tiene sus propias leyes y recursos. Lo llamamos “turismo de órganos”. En China venden los órganos de los reos con pena de muerte. En Irán, una persona puede vender su propio riñón legalmente. Si necesitan un transplante y tienen dinero, tienen opciones. Tenías razón, Paul. Los pulmones murieron camino a Salt Lake City. Creo que no podemos depender de UOOS para salvar la vida de Chloe.
“No me importa dónde hallaron esos pulmones. Pero si no le damos uno a Chloe, se irá a casa en un ataúd.”
En INHALE (Inhala, 2010), dirigida por Baltasar Kormákur (“A Little Trip To Heaven”, 2005) y escrita por John Claflin (“Amor y Tesoro”, 2008), Walter Doty y Christian Escario, vemos a Paul (Dermot Mulroney) y Diane (Diane Kruger), un matrimonio que desea conseguir pulmones para Chloe (Mia Stallard), su hija que padece de una agresiva enfermedad pulmonar.
La Dra. Rubin (Rosanna Arquette) les pasa el dato de que el reconocido hombre de la política James Harrison (Sam Shepard) “desapareció” de la lista de donantes (en su caso, de corazón) gracias a un viaje que realizó a Ciudad Juárez, en México, en donde fue intervenido.
Paul maneja hasta allá con el propósito de encontrar a los médicos que ayudaron a Harrison a conseguir sus órganos, pero se encuentra con un panorama –bastante- turbio e ilegal, que lo hará reflexionar si realmente Chloe necesita pulmones para seguir viviendo.



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