La cinta blanca: No hay pureza en la sociedad de Haneke
Nunca he sentido gran afecto por la especie humana en general. Y al decir “en general” quiero que se entienda como la sociedad completa y no a el ser aislado. Debe ser porque las grandes comunidades, sus manifestaciones de racismo, sus odios y sus organizaciones jerárquicas sacan lo peor de nosotros.
Desde pequeña he sentido fascinación por esta cosa tan característica y exclusiva de nuestra especie: la maldad. Recuerdo lejanamente que alguna vez disfruté riéndome de la mochila fea de la compañera más débil. Debe ser que desde ese momento ya desarrollamos esas conductas extrañas que la sociedad potencia y que moralmente acalla sin lograr, de modo alguno, eliminar.
La “Cinta Blanca” del director austríaco Michael Haneke retrata este desarrollo social, previo a la Alemania Nazi de Hitler, símbolo mundial de la locura, la barbarie y las atrocidades humanas más grandes que ha visto nuestra historia reciente. Nos muestra como en los niños se va gestando la semilla de la crueldad.
La cinta blanca – Das weiße Band (paradogicamente significa pureza espiritual y amuleto contra el pecado) se comporta como un análisis y una justificación, como una fotografía de las características sociales que permiten el surgimiento de gobernantes/ gobernados tan desquiciados .
Estas características podrían ser llevadas en mayor o menor grado a nuestra sociedad donde constantemente sentimos una represión absurda justificada por una moral inventada con el fin de mantener un orden que resulta violento.
Yo he visto niños crueles, gente realmente mala. Todos los días. A veces es por falta de amor, otras, por amor excesivo. Por una disciplina mal entendida que roza la crueldad. Antes era lo mismo, las cosas se solucionaban en la Alemania de principios de siglo atando las manos al niño que se masturba, o dando azotes purificadores por llegar tarde a la comida.
Es en este punto de la película es cuando me pregunto ¿Es la gente mala por su educación, por su falta de esta o somos una especie maldita? El director busca justificar el surgimiento del nazismo en la locura de la comunidad en un pequeño pueblo. Culpa de alguna manera a la educación y a la moralidad religiosa excesiva, pero jamás niega la maldad inherente del ser humano. Agradezco a Haneke que una vez más comparta mi opinión (Vea funny games para que le quede más claro su asunto) sobre seres enfermos que crean sociedades igual de insanas.



1 comentario
Haneke es un genio en describir esta característica del hombre y de sus sociedades, también concuerdo en mucho de lo que representa en su cine, y con lo que se dice en este escrito.