Los amantes del Circulo Polar: Capicúas, círculos, azar
–Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta. Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande, y eso que las he tenido de muchas clases. Sí, podría pasar mi vida uniendo casualidades
Es 1980; Ana y Otto son apenas dos niños con ánimo de amar. A la salida del colegio ambos -de distintas maneras- fuerzan el encuentro inicial disfrazándolo de coincidencia: un misterioso cohete de papel es el que da la primera puntada para comenzar a tejer una historia de amor secreta y circular que se cerrará 17 años después en el lugar donde, en las noches de verano, el sol no se pone.
En el Círculo Polar Ártico.
Capicúas, círculos, azar.
Estar en el lugar indicado y esperar que la vida te haga un gran favor y permita que se desencadenen una serie de situaciones enlazadas a partir de ínfimos encuentros preci(o)sos:
–Ya no quedan casualidades buenas. La culpa es mía, que las gasté muy rápido
Es cierto. En esta historia de soulmates las casualidades están negadas. Una tragedia como sólo puede ser vivida por dos amantes que luchan y tuercen la mano constantemente al destino.
Luego de ver mil veces esta película, pienso que mi vida actual es como si estuviera en un circuito de autos a pila que no ha alcanzado a completar su recorrido. A veces me siento terrible como cuando Ana está esperando a Otto, el piloto; y en otras me siento como Otto esperando a Ana, la semi-hermana.
Pero yo no tengo a ningún Otto.
Es más: ni siquiera me llamo Ana.
Aunque quisiera.
Afuera de la cabaña sólo se siente frío. Asimismo, dentro mio, también lo siento. Al igual que los protagonistas, me encuentro en el Circulo Polar Ártico, el lugar más extremo del mundo. Entonces fumo un cigarro y al hilo enciendo el otro.
Sé que en otro lugar, a modo de telepatía o hábito aprendido, alguien está haciendo lo mismo.



6 comentarios
*-*
romantica
Preci(o)sa
¡La veré!
Hermoso, hermosa película
¡bella! una de mis favoritas, lejos <3 .