Anticristo: Mi propia revancha
Hablar de Anticristo es hablar de mí y de mi género. Von Trier define como nadie a la mujer y se lo agradezco. Bruta, como soy, me costaba explicar la concepción del “nosotras” que tengo. He cometido, más de una vez, la imbecilidad de decir que somos perras por nacimiento, cuando cualquiera me podría decir “habla por ti”.
No quiero hablar por nadie, sino por mí, y por mi idea de lo que somos. Mujeres: orgullosas de ser imperfectas, inestables y hormonales. Von Trier logra plasmar en su protagonista femenina todo lo que una mujer es: un animal en medio de una sociedad de hombres racionales.
Mi nuevo gran psicoterapeuta, Lars Von Trier, logró llevar a la luz muchas de las cosas que intento ocultar, en una caricaturización de la mujer plasmada en la protagonista. En ella, me encontré a mi misma sufriendo, odiando, llorando y follando. Existen facetas olvidadas, obligadas a callarse, todo por la inculturación masculina en nuestras mentes, en nuestra sociedad, y que nuestras mismas madres han continuado. El concepto de “ser señorita” ha coartado, sin que lo notemos, todo el potencial creativo y destructivo que tenemos como mujeres.
En el filme se nos muestra como la encarnación del anticristo, destructoras del Dios Hombre hecho persona. Entendamos anticristo no como el concepto religioso, sino como el de maldad, irracional y natural, solo por instinto. Continuando su analogía bíblica, el director desarrolla la película en un lugar del mundo llamado edén. Un bosque, en el que, una vez más, cumplimos el papel de Eva, buscando reflejar en alguna medida a todas las mujeres a través de la protagonista. A la mujer como fuente inagotable de bestialidad; a Eva como la pecadora quien destruye el edén y lleva al hombre a la más espantosa perdición física y psíquica.
El hombre de la película es un ser perfecto. Es racional, paciente y completamente cuerdo. La víctima ideal para una mujer desbordada y fuera de control. Difícilmente lo identifico con mi vecino, o mi propio padre, y es evidente que fue creado. Fue hecho por Von Trier para agudizar el conflicto y hacer aun más notoria la brutalidad de la mujer, para producir en el espectador una simpatía que harán más crudas las escenas en que él es torturado y perseguido por ella.
La sexualidad vivida por una mujer, con las libertades de un hombre, nos hace cargar con un título, que ya no es sólo avalado por el sexo opuesto, sino el que nosotras mismas colaboramos a difundir. Vemos en la protagonista una potente necesidad sexual. Algo que podría reflejarse en cada una de nosotras. Basta ya de pensar que el sexo es algo de hombres. No nos extrañemos del apetito, tanto mayor, que nosotras podemos sentir por el placer del cuerpo y dejemos de utilizarlo como elemento de mercado para satisfacer a nuestra contraparte.
Lo que para Von Trier es una crítica misógina, es para mí, una revancha y un recordatorio de lo que somos en carácter y magia, un llamado de la naturaleza a nuestro rincón más escondido y pisoteado, el lado salvaje de la mujer, el más bello e indomable.




7 comentarios
Muy buen artículo, aguante DOGMA
Un muy buen artículo para una impactante película
Señores, se ha hecho justicia, gracias Lars y gracias señorita Diaz.
Buen artículo, sobre lo que escribes, ¿será por eso que después de verla, la película me ha generado una cierta angustia personal?
la operacion formal como narracion brutal, lindo luz, viva en anticristo femenino.
saludos Lars.
Muy atinado el articulo!! nada que decir!!
Qué bueno, Luz, que lo veas como una revancha y no caigas en eso de la misoginia de von Trier, que para mí no tiene nada (en esta peli, al menos). El tipo acá expone una idea. No más. Perfectamente el protagonista pudo haber sido un hombre. En todo caso, el hecho de que sea una fémina rompe con cierto statu quo en el cine. Pero así nos está a costumbrando Lars.