Lain: la desconexión de la conexión

Escrito por 24 mayo 2011

—¿A dónde irá el recién nacido a partir de aquí?
—Donde sea. La red es vasta e infinita.

Ghost in the Shell, 1995.

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Lo que pasó: se subió al piso más alto del edificio más alto que encontró en Tokio y se dejó caer contra los cables. Cayó feliz: ‘¡Agonizar se siente tan bien!’, pensó. Ella era fan de la WIRED por esos días y un hacker de la organización Knight le había confesado un secreto, por esos días: la posibilidad de fusionarse completamente con la red. Morir en el mundo real y vivir por siempre en el virtual. Ella era Chisa Yomoda: última estudiante en sumarse a una insólita lista de suicidios adolescentes.

Lo que sigue es tenebroso.

Antes de arrojarse Chisa sólo era un número más en su escuela. Tal vez el último apellido en pronunciarse en una lista interminable. Ese apellido que nadie quiere escuchar. Y Chisa no tenía amigos y siempre pasaba desapercibida y vivía en una cárcel y no aguantó más. Pero, ahora, luego de atentar contra su vida, todas sus compañeras hablan de ella. Y no lo hacen por lástima o por nunca haberse dignado a mirarla o saludarla. Lo hacen porque Chisa está enviándoles extraños e-mails desde la WIRED: una suerte de Internet regida por los principios de la resonancia Schumann y el inconsciente colectivo de Jung.

Así comienza Serial Experiments: Lain (1998), mini serie animada de Triangle Staff , con influencias de William Gibson, David Lynch, Carl Jung —por nombrar las más evidentes,  y que adelantó el espíritu de nuestros tiempos: antes que David Fincher y Aaron Sorkin con The Social Network —o Ariel Schulman y Henry Joost con Catfish Catfish— Lain marcó pauta al poner sobre la mesa las temáticas que actualmente rigen nuestra era. Como por ejemplo: el vínculo entre la humanidad y la tecnología a partir de la desintegración de los límites entre realidad y ciberespacio.

Esto queda en claro mediante la siguiente síntesis de fenómenos:

1) Las posibilidades que hoy en día dan redes sociales como Facebook o Twitter para obtener contacto fluido e instantáneo con gente de la que no sabrías nada de otra manera (‘No existe un lugar para esconderte. Adonde vayas todos están conectados’).

2) La posibilidad de desarrollar una personalidad esquizofrénica con identidades múltiples que aparece y se refuerza en la red (‘Mucha gente toma una personalidad en la red que es diferente a la del mundo real’).

3) El refugio virtual a la soledad del mundo real (‘No había razón para permanecer en el mundo real por mas tiempo’). O también: la posibilidad del escape desde el mundo real al virtual (‘A pesar de todo lo que se diga, la red es solo un medio para las comunicaciones y la transferencia de la información. No debes confundirla con el mundo real’).

La paradoja es que todo esto implica, a mediano o largo plazo, una suerte de condena: la desconexión de la conexión.

TE VEO EN OTRA VIDA, LAIN

Lain Iwakura es una niña de 14 años, tímida, introvertida, solitaria, que está comenzando a descubrir un mundo donde las fronteras entre lo real y lo virtual son totalmente nebulosas, existiendo la posibilidad de pasar completamente —más bien traspasar— de un registro a otro mediante el suicidio.

De seguro te preguntarás: ¿es S.E. Lain una mini serie con un mensaje pro-suicidio? La respuesta: todo lo contrario. Si bien el suicidio en Lain es un hecho consumado, real, es necesario leerlo —simbolizarlo— como la muerte de nuestra vida offline en pos de una vida online idealizada.

Precisamente: en S. E. Lain matamos nuestra vida real a cambio de una nueva virtual que se desarrolla dentro de la WIRED, una red donde nos desenvolvemos con libertades, sin represiones. Un cosmos sin barreras coercitivas en donde la comunicación fluye mediante un lenguaje común. Un universo desmaterializado en donde el cuerpo, en el mundo real, era sólo una condición limitante, una celda, por lo cual —se plantea— había que despojarse de él.

OK. Pero, nuevamente, ¿todo esto no sigue siendo pro-suicidio?, dirás tú. Claro que no, diré yo. En Lain este traslado de la vida real a la virtual, es una de las variadas metáforas del proceso de adicción a Internet y sus consecuencias que esta mini serie contiene. Un proceso nocivo que se desarrolla en tres fases:

ESTE LUGAR ES MUERTE

1. Descubrimiento y atracción: Lain se entera de la existencia de la WIRED luego de que Arisu —su única amiga y la única persona en el mundo que aprecia— le pregunta si recibió correo póstumo de Chisa. Esto la lleva a desempolvar su viejo Navi —computadora diseñada especialmente para navegar— y luego conectarse por primera vez a la red.

2. Integración a comunidades virtuales: Lain efectivamente tiene correo póstumo de Chisa, situación que desde ese momento generará una relación inseparable entre ella y la WIRED.

3. El escape desde el mundo real al ciberespacio, el que acoge sin reparos: Lain está tan atrapada dentro de la WIRED, que, al igual que la co-protagonista de Catfish, desarrolla una personalidad completamente opuesta a la que tiene en su vida real (formación reactiva).

Al igual que gran parte de mi generación, también he pasado por las fases del proceso de adicción a Internet. Las variables por las cuales llegué a cada una de ellas son de todo tipo. De seguro compartimos más de una.

El punto es que luego de haber transitado por ellas, pienso que caer estas fases es la condena que nuestra generación tiene que llevar —el precio que tenemos que pagar— por vivir en este mundo hiperconectado que se ha olvidado de nosotros y donde nosotros nos hemos olvidado de los demás.

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7 comentarios

  • Migue - 24 mayo, 2011

    Justamente hace poco recordé esta serie que vi hace mucho tiempo, y creo que sólo después de 10 años pude entenderla a cabalidad. . Uno nunca habría imaginado el nivel de hiperconexión a la que nos enfrentamos hoy día. Lo interesante es detectar no tanto los niveles de cambio en las relaciones, sino sus consecuencias. Me hizo mucho sentido eso de las “personalidades esquizofrénicas” y el refugio virtual, lo que en la serie se hace muy patente y me descolocaba completamente.

  • Randian - 25 mayo, 2011

    Lain visionaria, exesitencialimo cyberpunk, realmente nos hace plantear la humanidad, somos puro soft creyendo q somos hard…

  • R. Verdugo - 26 mayo, 2011

    Muy buen artículo sobre una excelente serie que ofrece una interesante lectura de nuestra actualidad de homo videns interconectados.

    Un amigo solía decir que los programas de chat podían producir esquizofrenia al estar hablando con distintas personas diferentes temas en estados emocionales muy diversos.

  • Carlos - 27 mayo, 2011

    La serie, un conexion digital llevada a la pasion relegiosa de toda sociedad, la cual vincula la posesion espiritual a un mundo sin limites, y que deja de lado nuestras conexiones analogas dando paso al “click”. Dejar tu forma humana para encontrar la redencion es la propuesta relegiosa, sin tener la necesidad de hablar de suicidio, si no que de pascua. Las transiciones permiten el pensamiento y LAIN, con los silencios acordes y detenciones que realiza donde encuentra el mundo comun, un mundo ajeno, que se aleja cada vez mas. La conexion entre la tecnologia y la humanidad es cada vez mas cercana, y llegara el momento en donde se cruzaran, solo queda esperar y ver que pasara…… Te conectaras?

  • Ignacio - 6 junio, 2011

    Carlos, que llamativa tu lectura de Lain. Me gustó. No lo había visto así. Un abrazo, Nacho.

  • alonso - 30 noviembre, 2011

    Que buen articulo. Los japoneses nos sorprenden con sus obras. cada vez crean guiones más intrincados y novedosos, ya sean en formato audiovisual o en los mangas.

  • Enzo Cristóbal - 21 mayo, 2012

    Y en mi virtual vida online, ¿dónde puedo ver esta serie?

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