Velódromo: Ariel Roth, uno de los nuestros
Si estás en esta página, leyendo este artículo, esperando por darle play al VIMEO de Velódromo, es porque seguramente algo de Ariel Roth hay en tí. Es más: si yo no tuviese algo de Ariel Roth y tú tampoco tuvieses algo de Ariel Roth, ninguno de los dos estaría aquí. El punto es, claro está, que Ariel nos une. Él es a Cinépata lo que Spiderman a la Marvel, lo que Farrell al Lollapalooza, lo que Armstrong al Tour de France, lo que Zuckerberg a la generación iPhone. Suena grande. Gigante, tal vez. ‘Una exageración’, dirías tú; pero piénsalo: todos estos íconos, referentes, suerte de arquetipos de distintos mundos, están deteriorados, maltrechos, afectados, y aun así van a mil por hora pedaleando contra la corriente, distanciándose del resto, y lo más importante: dejando un destello que otros, a lo lejos, recogen. Un halo que tipos como tú y como yo admiran, interiorizan y transforman en bandera.
Pablo Cerda (con el que ya hemos familiarizado mediante los cortometrajes Domingo y Dos Horas) es Ariel Roth, el protagonista de Velódromo (segunda película de Alberto Fuguet y uno de los estrenos más esperados por la comunidad Cinépata), y cuando uno ve Velódromo pareciera que Pablo Cerda nació para ser Ariel Roth. A Pablo/Ariel le creemos todo: él —con sus gestos, su forma de mirar, su voz—, traspasa nuestra pantalla para hacernos calar hondo mediante una historia similar a la que estamos viviendo o viviremos: una etapa de cuestionamientos sobre otros cuestionamientos, de oscilaciones sobre otras oscilaciones, de perturbaciones sobre otras perturbaciones. Situaciones que en Velódromo van apareciendo mediante la eterna crítica de esos otros que están allá afuera —los amigos de Ariel— y que amenazan con ‘atacar’ su sistema (compuesto por él mismo, su bici, sus películas), rechazando eternamente sus decisiones —sobre las relaciones, el trabajo, el tiempo libre; la vida misma— de forma existencialista.
Ante esto, Ariel, nuestro Ariel, parece responder tal como lo hizo Chéjov ante Scheglow, cuando este último le cuestionaba el final de su cuento ‘Luces‘: ‘Debemos dejarnos de palabrerías y declarar con franqueza que en este mundo no hay nada claro. Sólo los tontos y los charlatanes lo comprenden todo‘. Y esta es la clave: si bien Ariel, a vista de sus amigos, parece no pensar en lo que tiene que pensar, parece no hacer lo que tiene que hacer, parece no formar lo que tiene que formar, es decir: parece no transitar la ruta correcta, él sí sabe que ‘no pasará mucho tiempo para que la felicidad venga a saludarlo‘. Sólo tiene que mantenerse firme, sobre sus ruedas, y seguir pedaléando con la vista en alto. Por esta misma razón Fuguet instala en Velódromo el Just a Man de Faith No More, dándonos una pista sobre lo que Ariel realmente está pensando mientras zigzaguea calles de Nuñoa y Providencia.
Escribo estas líneas a minutos de salir a pedalear, dispuesto a perderme como un rayo. Voy provisto de buena música, tan buena, tal vez, como la que porta Ariel. La idea es rajar las calles y no mirar atrás: iré rápido, llegaré lejos. No me importa donde sólo lejos. Y cuando vaya cortando el pavimento esperaré haber dejado un pequeño halo: uno que te invite a ver Velódromo, uno que te invite a pedalear la bici de Ariel, la bici de un cinépata, la bici de uno de los nuestros.



17 comentarios
muy buen artículo, esta película en perticular me gustó mucho cuando la ví el año pasado en el ficv como a als 12 de la noche y presentado por Pablo Cerda, mis felicitaciones al director, ya que las felicitaciones al protagonista ya se las dí
muy buen post, me gustó =)
Un artículo nice!!
Me gustó mucho la película, pero bueno la sentí de una forma diferente, creo que es porque conocí en la vida real a un hombre con el mismo tipo de vida y pensamiento que Ariel. Independiente de toda la libertad que desean, considero que están atrapados en si mismos, por su poca, por no decir nula habilidad en las relaciones humanas, por eso “eligen” estar solos. No ven más allá de su fucking nariz.
[...] links para descargar el torrent pirata de Velódromo, ahora la subieron oficialmente a Cinépata en su estreno online. Así que ahora Velódromo, de Alberto Fuguet, se puede ver por streaming a través de Vimeo, o [...]
”Debemos dejarnos de palabrerías y declarar con franqueza que en este mundo no hay nada claro. Sólo los tontos y los charlatanes lo comprenden todo”.
Que gran manera de entender a Ariel. Al principio no me cayó muy bien en la película, pero ahora lo entiendo un poco más.
Finalmente, lo que muchos estábamos esperando. La vi en el SanFic, y ahora acabo de compartir el enlace con otros amigos.
Excelente banda sonora y fotografía, y personajes con los cuales uno se puede sentir cercano o que al menos funcionan un poco como espejos de nuestras pequeñas realidades cotidianas.
Me encantó, hay escenas en que me dije, wow pensé que eso era cosa mía no más… no voy a decir cuáles jaja! pero muy representativa de una minoría de personas que parece que no es tan chica como yo pensaba.
Tuve la suerte de verla en el festival de cine independiente de Iquique y presentada por Fuguet además. Me dejó una sensación mucho mejor que cuando vi “Se arrienda”, de mayor profundidad y más honesta, me encantó que hubieran guiños a Matías Vicuña de Mala onda en el personaje del primo de Ariel y el final sublime con just a men, no podía ser mejor elegido el tema de FNM………..
mE GUSTARIA SABER COMO SE LLAMA UNA CANCION DEL SOUNDTRACK
PARECE QUE ES EDDIE BRICKELL NO ESTOY SEGURO saludos
alberto buena pelicula ,100% de acuerdo con Hector soto
Excelente artículo. Excelente película. Soy actor y me identifico con el sentimiento de que Pablo Cerda es Ariel Roth… uno le cree todo. Felicitaciones, Fuguet.
Muy buen escrito,
saludos.
gran artículo. dónde puedo conseguir el DVD de la película? Saludos!
“que no me hueven”, gran frase y gran película.
Al igual que Leonela me tocó compartir una estación en mi vida con un tipo Ariel Roth (o Gastón Fernández, por qué no)…alguien estancado en un tiempo ajeno al actual, incapaz de apostar por su propia vida, por lo tanto incapaz de dar algo de sí a otro. Medio autista, inhábil para leer sus propias emociones, atrapado en el computador y su mundo interno (hasta el punto del “ya no te quiero ni te entiendo” como dice el sms de la polola). Dinámicas, monólogos ya vividos. Buena película.
Buena película, simple, liviana con buenos toques de emovitidad sellados a la perfección por la banda sonora (Shogún)
Ariel Roth ícono referente… así como el mismo Fuguet… tremenda película…