Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el silencio
El clásico ringtone de un Nokia raja en dos una tranquila noche en pareja. Se trata del llamado de un fantasma que no quiere asumirse como reminiscencia. Probablemente. Se trata del llamado de un escombro que no quiere asumirse como basura. Probablemente. Se trata de un ex amante que insiste en causar un forado en una relación ya fisurada y que se mantiene a flote oscilando entre fortuna y desgracia. Eventualmente.
También he escuchado ese llamado. Pero no me he atrevido a hacer lo que Francisco, el protagonista de Omar (2010), hace: contestar. Enfrentar.
—’Hola, soy Pancho, quiero que dejís a mi mujer en paz, ¿escuchaste?’.
¿Fácil? No. ¿Simple? No. ¿Eficaz? Tampoco.
Omar: un corto de menos de seis minutos, pero que condensa miles de horas de fracturas. Fiel fragmento de esas relaciones que amenazan tanto con romperse cómo con sostenerse a pesar de su posible demolición.
Una vez más Pablo Cerda (guión y dirección) y Jorge Gonzalez (dirección de fotografía y cámara) logran construir un relato directo y efectivo. De estos que calan hondo utilizando recursos mínimos (dos actores, una Red One). De estos con la contundencia puesta en lo que no se dice y en lo que no se muestra. Proceso que comenzaron en Domingo (2009), retratando el domingo cualquiera de cualquier padre e hijo. Un domingo de nada y cualquier cosa.
Al ver un corto como Domingo en mi cabeza aparece esto: con mi padre, cuando hablamos a distancia, por teléfono, hablamos —entre otras dos o tres cosas— de fútbol. Comentamos jugadas, formaciones, contrataciones. Todo. Y con mi padre, cuando estamos cerca, a menos de un apretón de manos, tal vez no nos miramos ni hablamos mucho. Más bien: nada.
Pero ahí estamos. Juntos. Y el tiempo pasa. Lento. Y luego ya no estamos y el tiempo pasa. Rápido. Sin embargo, ambas situaciones están contusas. Todos los vaqueros tienen problemas con sus padres.
Y entonces: ¿de qué hablamos cuando no hablamos? De todo. Y entonces: ¿de qué hablamos cuando hablamos? De nada.
Omar (2010) y Domingo (2009): dos cortos que hablan de nada y de todo. Dos cortos que agarran y retuercen un pedazo de nuestras vidas.




3 comentarios
La primera vez que vi OMAR fe en vimeo, me gusto N, lo encontre fuerte, intenso,desgarrado, me gusta mucho este corto, la relacion herida, las ganas de conservarla, la crisis de la pareja, la reconciliacion, pero no habia pensado en la derivada de el enfrentamiento, buena.
Tengo una opinion distinta de ambos cortos , como distinto parece ser el director de cada uno de ellos , aunque sea , en general , el mismo .
Es cierto , que las relaciones interpersonales , son , en muchos momentos , complejas, como complejo es el ser humano .El acierto o yerro del realizador , en este caso , creo que se relaciona con la verosimilitud al intentar plasmar la cotidiana intersubjetividad en las imagenes.
Omar , en mi opinion , no se diferencia , de cualquier escena , de cualquier teleserie nacional . Actuaciones , ligeramente forzadas o carentes de intencion sobre un tema , que , con independencia de su repetida utilizacion , asi como repetidamente se da en la efectividad cotidiana , bien tratado , es decir , con sutileza y profundidad , podria tocarnos en la raiz , habitasemos en Paris , Temuco , o Singapur. Prefiero la escena de una teleserie de la red o globo , cualquiera , no es sarcasmo , en serio
Domingo , en cambio y al mismo tiempo , me parece un corto creible , verosimil , espejo de las dificultades existentes entre padre e hijo para comunicarse comodamente .Ya sea por las trancas que el viejo ha sembrado en el joven , o por las diferencias generacionales , o los secretos , muy secretos resentimientos mutuos , mezclados con el carino y la aceptacion , que tensan y establecen la relacion en si . Me parece un buen corto , que prometia , y nada malo sobre el porvenir . No se que habra pasado , es como si Pablo cerda , le hubiese pedido a Ariel Roth , que realizara su proximo corto . Es como la obra de un otro , el anhelo imposible del actor , ser otro , verdaderamente distinto de si , en el personaje que le toca interpretar , pero eso , como sabemos , no pasa de ser una ilusion simpatica , nadie puede ser otro si no unicamente de si mismo , otro de si , otro de si.
Esperamos , con esperanza el proximo nuevo corto de Pablo
Paulo: gracias por tan sincero comentario. Me gustó mucho leerte. Abrazo, Ignacio.